“Asesinato en el Expreso Oriente”, misterio no tan importante

By November 11, 2017 Críticas No Comments

Dicen por ahí que una película que adapta una obra literaria siempre va a ser buena si la obra original es muy mediana o no tan famosa. Siempre pasa que un libro muy famoso, ya sea porque verdaderamente es bueno o porque simplemente ha tenido muchas ventas y todo mundo lo ha leído, va a ser comparado con su adaptación cinematográfica en detalle. Por supuesto que la carta de ser original le da la ventaja a la obra adaptada, pero siempre hay que apreciar a la película por sí sola, tratando de dejar todas las ideas y prejuicios en base a la obra adaptada. Pero el caso de la película que ahora nos ocupa es más rara, porque no nada más se basa en una novela muy importante a nivel mundial, sino es la segunda adaptación en cine. La apuesta ha resultado ser muy mediana, pues “Asesinato en el Expreso Oriente” (Murder on the Orient Express) se clava más las posibilidades audiovisuales que en la narrativa eficiente de una apasionante historia.

La historia es muy simple, en un viaje de tren en Europa sucede un asesinato y 13 personas de diversa índole es sospechosa, así que el Detective Poirot deberá encontrar al asesino pronto antes de que vuelve a atacar. Evidentemente, cambiar algún aspecto de la obra original de Agatha Christie pudo ser contraproducente, pues es material hecho y derecho, con una historia apasionante e intrigante. Es lo que se considera una de las mejores historias de misterio, fuente de inspiración para muchas otras historias como las que se cuentan en las películas de Alfred Hitchcock. Y de hecho, el guión no cambia muchas cosas en ese aspecto, en el argumento. Pero hay un problema, y no es precisamente de guión, sino de realización.

Dirige Kenneth Branagh, director y actor quien también protagoniza como el Detective Poirot, y quien últimamente no ha sido ese realizador práctico como demostró serlo en sus diferentes adaptaciones de las obras de William Shakespeare en los 90. Mantiene esa elegancia y estimulación audiovisual, creando atmósferas de buen gusto, pero el pulso narrativo es lo que falta y se echa de menos en esta adaptación. Pareciera que Branagh le importó más el look, con sus decorados, la fotografía, el vestuario y sus bigotes, que una narrativa lo suficientemente correcta para llevar a buen puerto la intriga del misterio del asesino. Si no fuera por las actuaciones del elenco, y el buen gusto visual, diría que esta película tiene muy poco de qué agarrarse.

Y es que la película, a pesar de que narra una historia fascinante (producto de una gran base argumental) por momentos se cae y luego vuelve a retomar la atención. El ritmo se trompica y eso es gracias a que narrativamente Branagh no supo concretar de una mejor manera el tono de la película. Está bien que se haya decidido por un tono más bluff que el impuesto por Sidney Lumet en su adaptación de 1974, pero se pasó más de la cuenta, dejando un tanto descuidado la narrativa de la historia. Como que pensó que con la historia ya lo tenía hecho, pero no. Resulta que falla a la hora de redondear su visión cinematográfica de la historia.

Así que sin más, esta adaptación de “Asesinato en el Expreso Oriente” pasará a la historia como algo sin mucha importancia. Una adaptación que quedará en el olvido, no tanto por su despliegue técnico, que eso igual envejece con el paso de los años, sino por la falta de personalidad en la narrativa cinematográfica. No es que esté mal que un director se dirija así mismo en la actuación, pero probablemente este sea un caso en el que Kenneth Branagh tenía que tirar por una o por otra. Al final se decide por los dos y no pareció que lo haya apretado lo suficiente. Sin duda, es una película que audiovisualmente estará interesante, pero en el fondo no transmite una propuesta lo suficientemente recordable como para quedarnos con ella.

Leave a Reply

Your email address will not be published.