“Ben-Hur”, el show

By August 19, 2016 Críticas No Comments

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En la segunda mitad de los 50 y la primera mitad de los 60, el cine épico estaba de moda y tenía mucha aceptación. Surgió como un método para atraer al público que comenzaba a entretenerse en la televisión, gracias a una apuesta a la espectacularidad visual y a una historia épica. Eran caras y majestuosas, cosas que la televisión no podía acceder. Ahora son otros tiempos, y cuando la televisión también ha alcanzado esos tintes épicos y visuales (ejem… “Game of Thrones”), el cine tiene que apostar por otros elementos para hacerlo más atractivo y hacer que el público salga de su escondite. No sé si una nueva versión de la novela de Lew Wallace sea la solución. Por lo menos, estoy seguro que no esta nueva versión, pues “Ben-Hur” es un espectáculo estándar sin imaginación, que con su propuesta le quita todo el sentido épico de la historia original.

El argumento es el mismo de todas las versiones de esta historia, Judah Ben-Hur es traicionado por su hermano adoptado y convertido en esclavo, así que buscará venganza. Pero como, diría “El Chavo”, la venganza nunca es buena pues mata el alma y la envenena, nuestro querido Ben-Hur, gracias a Chuy, se da cuenta que es mejor perdonar. No me había puesto a pensar, pero la premisa es muy simple, lo cual no está mal. Sólo que si, inevitablemente, comparamos esta nueva versión con la realizada por William Wyler, la dirigida por Timur Bekmambetov sale perdiendo por mucho. La nueva versión tiene como objetivo entretener, pero desde un punto de vista simple y poco ingenioso. Al final, los planos y el exceso de efectos visuales resultan huecos, pues en ningún momento existe un fuerte desarrollo de personajes.

Están los puntos A y los puntos B, y los puntos C. Está todo el caminito original, pero no hay un destacado viaje para el protagonista. Todo sale porque sí y pocas veces vemos un interés de Bekmambetov por ser más profundo. Hay veces que una película no se presta para darle más matices al personaje, pero este es Ben-Hur y sabemos que aquí sí aplicaba. Al final, los diálogos fáciles y forzados son los que impregnan el relato, dotándolo de poca fuerza argumental, tirándolo más a la incongruencia. Porque también no es aceptable, que los personajes actúen de una forma que sabes que jamás en la vida se comportaban en esos tiempos. Yo sé que “quisieron” actualizarse, pero una cosa es eso y otra cosa es ser inverosímil.

Por otro lado, la parte audiovisual, aunque llamativa, tampoco es destacada. Y lo peor es que se nota que a eso le apostaron más. Se esmeraron mucho en vender la gran carrera de cuadrigas, una escena clásica en la original y que aquí no logran darle ese épico resultado. No sé si el problema es tanto efecto visual, pero es claro que con tanta arrogancia y tanta chulería hacen que la escena se vea falsa y sin importancia. Porque el resultado final es ver una carrera a lo Rápido y Furioso, donde lo más importante es “lucir guapo” que lo que significa la carrera.

Toda la conclusión que saco de esta versión de “Ben-Hur” es que el resultado de todos sus elementos hace una película muy estándar. No hay propuesta artística, una narración que verdaderamente haga emocionar o, por lo menos, le de tintes épicos a una historia que bien vale la pena dotar. Al final resulta en una cinta de acción con un melodrama simple, y con un argumento un tanto hueco. Como si, para que a la gente no se le hiciera pesada, quitaran todos esos elementos importantes para entender a los personajes y sólo dejaran sus acciones. Pero cuando sólo son acciones, es más difícil hacer una conexión con el público. La película emboba y no emociona.

estrella mala

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