“Black Mirror, season 3”, sociedad tecnológica

By October 24, 2016 Críticas No Comments

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¿Ya vieron los estrenos del pasado fin de semana? Aquí se los pongo por si no le han echado un ojo. No sé ustedes, pero qué estrenos tan apagados y poco llamativos. Y uno ve la cartelera completa y la mayoría de lo que ahora está disponible no llama la atención. Ahorita, octubre de 2016, ir al cine está de flojera, la verdad. Si tan sólo las producciones cinematográficas arriesgaran más en un sentido artístico y no autolimitarse por el qué dirá el público. Obviamente no nos va a gustar las cosas que no entendemos, pero partiendo de un elemento familiar y transformarlo en algo creativo es algo que cualquier público está dispuesto a comprar. ¿O de qué se trata el éxito? Si tan sólo las películas fueran como la tercera temporada de “Black Mirror”, una serie de capítulos con mucha energía de por medio, el mundo sería mejor.

Es la nueva producción de Netflix, pero apenas en su tercera tanda de episodios, pues las primeras dos más el especial navideño de 2014 se emitieron originalmente en Channel 4 de Gran Bretaña. Se trata de una serie antológica, donde cada capítulo cuenta una historia en particular con sus propios personajes, siguiendo una esencia en común; en este caso se trata de los conflictos ligados a la tecnología. Son 6 capítulos, quizá algunos mejor que otros, pero sin duda, totalmente imprescindibles de ver.

Desde un punto de vista en general, los capítulos están siempre en tono. A pesar de que algunos sean muy futuristas y otros más realistas, el tono manejado se presenta de igual forma en cada capítulo. El guionista y artífice de la serie, Charlie Brooker, recrea conflictos ligados al uso de la tecnología y en su discurso, claro y conciso, pretende advertir sobre los peligros de la subestimación a la dependencia tecnológica. Quizá es algo que siempre ha estado presente en filósofos y expertos éticos, pero no deja de agradecerse el hecho de que estos temas sean puestos en una obra artística, qué si no, para ser apreciada y pensada por el público en general.

Ya si nos ponemos a rascarle capítulo por capítulo, ciertamente hay unos más estimulantes que otros. La cosa empieza muy bien con “Nosedive” un retrato llevado al extremo de la sociedad actual, donde la gente tiene más oportunidades siendo popular, dependiente de la “buena moral”. Es un grito a los peligros de las redes sociales actuales o mejor dicho, al exceso de valor que la sociedad les impone en sus vidas. Bien llevada narrativamente, sin ser tampoco espectacular, es un capítulo con la marca de la casa totalmente.

Luego viene “Playtest”, quizá la menos afortunada de los 6 capítulos. La premisa resulta interesante, pero tarda mucho en empezar. Es decir, se toma mucho tiempo en colocar las piezas para dar inicio a la aventura argumental. Esta tiene varios temas interesantes. Por un lado, está el exceso tecnológico e inseguro, que pretende experimentarse en humanos. Por otro lado, están las relaciones fraternales y la importancia de su mantenimiento. Me quedo con el segundo, porque aunque parezca que por ahí no va la cosa, al final resulta lo más importante para el personaje principal.

Shut Up and Dance” es la más realista y, por ende, creo que es la más contundente. Cómo el uso de las tecnologías amplifican problemas que, aunque no parezca el fin del mundo, repercuten en las relaciones sociales; y hasta cuánto valor son capaces de otorgarles para ser parte de un chantaje interminable. Muy recomendable (hubiera sido una gran película). “San Junipero” vuelve a bajar un poco el listón. De hecho es la que menos te sitúa y ya hacia el final te dan una idea de la descripción de ese universo, sus reglas y demás (aunque nunca está del todo claro). Sin embargo, con sus buenas actuaciones y el modo de ver el amor desde la tecnología este capítulo resulta interesante.

Me Against Fire” no es encantadora, pero sí es una pieza verdadera de la sociedad actual, una que es racista y clasista. Ese capítulo es cuando mezclas la tecnología en el futuro y la moral fascista. Ustedes dirán, eso último ya no existe, pero es evidente que es una forma de pensar al que le hace falta una chispa o el ejemplo de alguien (Trump) para explotar. Y finalmente está “Hated in the Nation”, una película en sí, que nos habla cuando pones a un tipo muy maquiavélico tratando de imponer una lección de conducta social muy radical. Este capítulo es una joya porque vemos la metodología en una investigación contra un tipo que le vale eso.

Estos capítulos de “Black Mirror” tienen mucho fondo detrás. No es sólo un pasatiempo más. Te hacen pensar sobre la actualidad, sobre el comportamiento de la sociedad y sobre el uso de la tecnología. Además, cada capítulo te envuelve y te engancha hasta terminar. Sin duda, estos capítulos son ejemplos de grandes ideas, de entretenimiento con un discurso. Esto es lo que el público quiere y necesita. Ojalá el cine viera este tipo de historias y partieran de la responsabilidad para conjugar la forma y el fondo de una forma correcta.

estrella excelente

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