“Black Mirror, season 4”, más peligros tecnológicos

By December 30, 2017 Críticas No Comments

Si hay una serie de culto que todos aman, pero que a la hora de la hora nadie se acuerda es precisamente la que en este post nos ocupa. Y es que entiendo también porqué (o creo entender porqué), pues el formato de serie antológica no permite un seguimiento de trama o personajes como para esperar nuevos episodios. No es “Game of Thrones” que nos hace suspirar, crear nuestros propios misterios y conectar durante años con los personajes. Acá la cosa es rapidita y si te late un episodio podrás recordarlo como algo relevante, y hasta ahí. Sin embargo, eso no demerita la calidad de su contenido, siendo una serie fácil de disfrutar y de cierta forma adictiva por la esencia que maneja. La cuarta temporada de “Black Mirror” continúa con las historias sobre los peligros de la tecnología de muy buena manera.

Esta tanda de nuevos episodios no sorprende con algo diferente a lo que ya habíamos visto. Para algunas otras series con continuidad de trama significaría un estancamiento. Pero como acá cada capítulo es una trama nueva, el meollo radica en la apreciación de cada uno de los capítulos. Y como sucedió con la anterior entrega, esta crítica tiene que hacerse primero en lo particular y luego en lo general. De esta forma, voy en breve a reseñar cada uno de los 6 capítulos que conforman esta nueva temporada.

Primero está “USS Callister”, un episodio que rinde en cierta forma el legado de “Star Trek” con su particular punto de vista. Afortunadamente no se trata de una parodia como precariamente lo supuse, y tras un divertido mini prólogo, nos adentramos fácilmente en el ambiente futurista y peligroso que envuelve la esencia de la serie. Si bien la resolución de la trama resulta un poco sacada de la manga por el hecho de no presentarnos las reglas muy claras desde el principio, es en el desarrollo interno de los personajes donde vemos las cosas más interesantes, pues su desenvolvimiento puede tocar las diferentes gamas que tiene el nivel de las intenciones.

Arkangel” fue dirigido por Jodie Foster, y de alguna manera sabemos porqué. Más allá de lo evidente, este capítulo hace una buena crítica a todas esas personas que no son capaces de soltar un control ajeno. En este caso, el control sobre una hija por miedo a perderla. Creo que si bien funciona como crítica, Jodie Foster también da en el clavo al representar la trama como una representación fidedigna de lo que sucede con los hijos rebeldes y uno se pregunta que por qué son así. Bueno, hay que ver el capítulo para descubrirlo.

Crocodile” ese ese capítulo sobre tapar un error con otro error haciendo una cadena interminable de errores que terminarán por arruinar la vida. Aunque no propone una solución concreta, uno puede suponer y sacar una lección que no es otra más que enfrentar los problemas de cara aunque un castigo se tenga que aceptar. Gran capítulo donde las actuaciones y el desarrollo de la trama se vuelven cada vez más intenso como una bola de nieve. Idóneo para la esencia misma del capítulo, y claro está, de la serie.

Luego pasamos a “Hang the DJ”, una dramedia romántica si uno la puede etiquetar de esa manera. Gratamente sorprende por el desarrollo de los personajes y cómo los actores de forma muy correcta y acertada generan una química muy buena entre ellos haciendo lucir su carisma cuando están juntos. Pero también es una crítica al “amor” pasalón y superficial, y sobre todo cuando escuchas los consejos de alguien más en vez del mejor consejero que es uno mismo.

Llegamos a un capítulo muy extraño dentro de la serie misma que es “Metalhead”, un capítulo en blanco y negro con una trama muy simple, aunque no por ello no tiene conflicto pesado. El episodio es una aventura por sobrevivir a un depredador, en este caso una máquina en forma de perro que no le pide nada a Terminator. Creo que por mucho es el episodio más flojo porque tiene el guión menos trabajado. Especialmente porque, a diferencia de los demás, el guión no contiene una crítica lo suficientemente importante como para generar un hilo dramático. Uno puede rescatar que las máquinas pueden ser muy canijas, pero más allá de eso no hay alguna otra cosa interesante que rescatar.

Y por último está “Black Museum”, un episodio que se parece mucho en cuanto a estructura al del especial navideño después de la segunda temporada. Es un capítulo donde convergen tramas que al parecer no tienen mucha relación entre sí, pero que al final, tras un giro de guión, cobran sentido. Es ese tipo de formato que te gusta porque hacia el final ayuda a conectar todo, haciéndote olvidar que durante el visionado no estabas del todo conforme, por lo menos yo. Sin embargo, creo que con un segundo visionado, es de esas historias que te atrapan mejor. Y aparte las actuaciones y todo lo propuesto en términos narrativos es genial.

Así que ahí está, la conclusión que puedo sacar de la cuarta temporada de “Black Mirror” es que la calidad que nos han acostumbrado sigue intacta. Claro que hay unos episodios muy buenos y otros todavía mejores, no es algo muy parejo, pero todo vale mucho la pena. Es un conjunto de historias que funciona muy bien si se ven seguidas porque te acostumbran a cierto tipo de estructura narrativa, preparándote mejor para sus visionados. Y creo que ese es un punto muy positivo para los creadores de esta producción. Sin duda, la última mejor serie del año.

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