“Blue Demon”, oportunidad a medias

By November 27, 2016 Críticas No Comments

blue-demon-1

Hablar de Blim es hablar de un buen intento de servicio streaming basado en la idiosincrasia que Televisa ha defendido orgullosamente toda la vida, la cual a estas alturas ya debería de irse desprendiendo, pero ellos sabrán por qué no lo hacen. El caso es que esa forma de ser, soberbia y orgullosa, de la empresa de contenidos más grande de México no ha permitido explotar todo el potencial de su servicio de streaming como debería. Porque es evidente la nula conexión que hay entre sus contenidos originales y el público que consume bajo ese formato de entretenimiento por internet (que no es el mismo que ve la tele abierta). Dicho de otro modo, Blim inserta de manera alarmante una especie de melodrama barato en cada una de las cosas que hace, echando a perder producciones con una concepción diferente a la impuesta por Televisa. Probablemente la serie de “Blue Demon” es una de ellas, una serie que se queda a medias en todos los aspectos, desaprovechando su potencial con elementos que en ocasiones caen en lo ridículo.

Viendo el primer capítulo, no me queda más claro que había buenas intenciones en esta serie sobre el enmascarado azul acérrimo rival de otra leyenda como lo fue El Santo que en las formas fueron echadas a perder. La serie está inspirada por la vida real, probablemente creada a través de rumores, leyendas y una que otra entrevista sobre la vida del luchador neolonés. Eso da pie a que los hechos verídicos del luchador tengan que ser conectados de manera forzada en ocasiones, con un tono decepcionante, ya que la primera secuencia promete otro tipo de espectáculo, uno más elegante y sofisticado, para dar comienzo a situaciones populacheras que contrasta con el primer tono presentado.

Las incongruencias de tono que suceden en cualquier producción casi siempre son consecuencia de débiles tomas de decisiones creativas. Generalmente, un buen realizador está seguro de su visión, de cómo debe ser el tono, el arte, las actuaciones y todo en general para que en conjunto vayan de la mano e integren una obra centrada y congruente. En “Blue Demon” veo buenas actuaciones de gente capaz como Tenoch Huerta o Joaquín Cosío, pero también deplorables como Ana Brenda o el niño que interpreta la infancia del luchador (se supone que están en García, Nuevo León, y el niño habla como un capitalino de clase alta). Veo una buena construcción de arte en la Arena, pero después hay una cantina de los años 30 con ciertos elementos de la actualidad (algunos extras con ropa de 2016). Una buena fotografía contra una fotografía hecha al aventón. Y así varios ejemplos. Lo que veo es una apurada producción que no se tomó el tiempo de preparar adecuadamente los elementos que iba a usar.

Todas esas incongruencias y esa falta de rigor tan presente no nada más en esta, sino en prácticamente todas las series originales de Blim, echan a perder el potencial. La verdad es que sí me cautivó las escenas de lucha, pero de pronto pasan a contar una realidad moldeada al melodrama (porque tal parece que todas las historias tienen que pasar por el cuento del romance y la crisis familiar) y eso tira por la borda el interés. Hacen un collage de ambientes y elementos que no van o, por lo menos, que no saben conectar de manera adecuada. Vemos una buena escena fuerte, donde Blue Demon se despide de su mujer y de pronto salen con su música popular bailable. No es que esa música sea mala, es que no queda y se siente forzada y al final te preguntas ¿Para qué?

Lamentablemente, “Blue Demon” es una serie desviada. No sé si se quería llevar la vida del luchador mexicano como es presentada aquí, pero es un hecho que la decisión final fue errada. Hay incongruencias por todos lados, faltas de continuidad evidentes, malas decisiones de casting, mediocre fotografía, diseño de producción inexistente y patético, y una producción sin un rumbo definido. Son 65 episodios realizados con mucha ingenuidad que sólo quitan el tiempo. Falta mucho para que Blim se destaque en su oferta original… o no, siempre y cuando se quiten la soberbia y el orgullo, y abran los ojos ante la realidad de los contenidos actuales si es que quieren competir verdaderamente contra el mundo.

estrella mala

Leave a Reply

Your email address will not be published.