“Bright”, fantasía mal aprovechada

By December 25, 2017 Críticas No Comments

Creo que una de las cosas más necesarias en las películas, en las series y en las narraciones en general es la vuelta de tuerca. Es decir, el planteamiento original y fresco que tome inspiración de lo ya creado y lo convierta en algo totalmente nuevo. Al final esa es la esencia de la creatividad, y aunque eso no garantice un éxito, si que da demasiadas oportunidades para alcanzarlo. La idea de colocar creaturas fantásticas previamente establecidas en el imaginario colectivo como hadas, elfos y orcos en un contexto urbano actual suena muy interesante. ¿Cuántas posibilidades se pueden crear con esa premisa que le da vuelta a la tuerca? Creo que demasiadas, y con grandes oportunidades de formar algo grande. Lástima que el primer intento es un fracaso, pues “Bright” combina muchas cosas interesantes sin una idea de lo que quiere contar.

La película va de dos policías en mundo alternativo donde viven humanos y criaturas mágicas que vienen de “estratos” diferentes, uno es un humano y el otro es orco. Juntos tienen que colaborar para proteger a una elfa y una reliquia que en manos equivocadas puede terminar mal. En sí, probablemente lo único interesante es la ambientación de la película. Como mencioné antes, el hecho de juntar criaturas mágicas conocidas en un mundo actual da para mucho, el problema es cuando no se inventan una historia que realmente valga la pena. Porque ya en cuanto al argumento, la película resulta muy simplona, poco arriesgada y acomodada en una dinámica por demás de flojera. Quítale la parte de fantasía y la película es una más de pareja de héroes que tiene que cumplir una misión para salvar al mundo. En ese sentido, la película no explora otras posibilidades argumentales en una línea igual de interesante que su premisa ambiental.

Por ende, el guión es muy simple con secuencias predecibles, escenas de relleno, diálogos que no se desarrollan adecuadamente y una medianía en sus intenciones de discurso. Porque a lo mejor pudieron haber tenido un objetivo más relajado, donde ofrecieran simple entretenimiento, un espectáculo de primera y nada más. Pero lo tienen que vender. Aquí venden (y lo remarcan durante el visionado) una historia que va más allá del simple entretenimiento, haciendo una especie de metáforas al utilizar a criaturas mágicas representando lo que hoy en día son las minorías. El problema es que su objetivo de dar lugar a otras lecturas profundas no se consigue, pues el guión es tan mediano que todo se queda, precisamente, a medias. Como no hay un buen desarrollo de trama y de personajes, las intenciones que van más allá de lo visible no llegan a trascender, luciendo las cosas un tanto penosas.

Y en buena parte de los problema es por la incapacidad del director David Ayer, el mismo de “Escuadrón Suicida” (Suicide Squad, 2016), de juntar todo y hacer algo coherente en tono y en formas. Su realización es muy ambiciosa, y por un lado se mete en un tono de drama policial denso, pero no puede conjuntarlo con el hecho de tener a personajes fantásticos. No es que haya sido un error meter orcos y elfos en un ambiente actual policiaco, sino que David Ayer no pudo conjuntar las cosas para que sean coherentes y no den pena. Porque de pronto está denso la cosa, pero luego se aligeran las cosas, entonces la verosimilitud pende de un hilo y no hace otra cosas más que molestar al espectador. Es una película que saca mucho de concentración y eso, evidentemente, no está bien.

La película podrá tener imágenes impresionantes, algunas escenas de acción destacadas, pero es una realidad que “Bright” ha resultado ser muy desequilibrada en casi todos los sentidos. El guión es muy malo, no desarrolla bien a los personajes porque tampoco desarrolla bien la trama. Aunado a una mala realización del director, la película es probablemente casi un desastre en cuanto a tonos manejados. Sucede que algunos errores de “Escuadrón Suicida” también aparecen acá, como darle más importancia a la aventura sin un argumento sólido que justifiquen ciertas cosas que pasan. Lamentablemente, y a pesar de la gran oportunidad que pudo haber representado la premisa contextual, esta película es sin duda una de las más grandes decepciones del año.

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