Cineastas que no saben vender

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Ayer se llevó a cabo una entrega más del Ariel, los premios que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, siendo “Las Elegidas” de David Pablos la elegida… ejem, como mejor película. Dato curioso, pues se supone que esta edición honra a las mejores producciones estrenadas en 2015, y esta película que ya se puede ver en Netflix tuvo su estreno el pasado 22 de abril en salas comerciales. Obviamente entró a competencia por haberse estrenado en algún festival mexicano el año pasado, Morelia o Guadalajara, una de esas. El caso es que por dicho evento vuelven otra vez los llamados para mejorar el cine mexicano, mejorar la cultura y fortalecer una industria, conversaciones que nunca tendrán fin.

Andaba curioseando en internet, como normalmente hago todos los días para estar informado (¡Qué onda con el secuestro de Alan Pulido!), y me topo con una carta, reflexión, artículo, opinión, no lo sé, llamado “Cine es negocio; no para los cineastas” del cineasta Paul Leduc, que ayer fue reconocido por su trayectoria, y que pueden leer dando un pequeño click aquí. En pocas palabras, él dice que los cineastas mexicanos no pueden hacer negocio por los intereses de unos cuantos, y deja entrever que la culpa también es del público por no querer ver cine mexicano. Lo último me llamó la atención y más en desacuerdo no puedo estar.

Vivimos en un país donde se supone impera el libre mercado. Es decir, cualquier hijo de vecino puede hacer negocio con lo que quiera; obviamente, regulado y aprobado por las leyes mexicanas. Eso en teoría, en la práctica no está uniforme, y por ello la desigualdad, la corrupción y, por ende, el malestar social del país. Asimismo, se supone que el público en general es libre de decidir qué hacer con su dinero. Nadie los puede obligar a consumir algo que no les apetece.

Eso aplica en el negocio del cine. Si el público prefiere ver “Batman” en vez de “Las Elegidas” está bien porque tienen todo el derecho de gastar su dinero en lo que se les antoje. ¿Es culpable el público por ver lo que quieren ver? Para nada. Si una película no atrae al espectador simplemente es porque no ofreció lo que el público quiere, así de simple. En una analogía, yo quiero comprar un smartTV y me encuentro con dos opciones, un smartTV de una marca extranjera y una pantalla no smart mexicana. Sin duda, elijo el smarTV extranjero simplemente porque tiene las características que prefiero ¿Por qué compraría la otra televisión, sólo porque es mexicana? Creo que muchos cineastas que se quejan porque muy poca gente vio sus películas no comprenden ese sencillo razonamiento.

Algunos dirán que sí entienden, pero que no pueden hacer nada puesto que Hollywood y su imperio tienen acaparada la mayoría de las salas mexicanas. Es cierto, pero no es por saña, sino por las características del mercado global en el que inevitablemente se encuentra México. Hay mucho público mexicano que quiere ver películas con ciertas características (puede ser películas de terror, comedia o acción) y las de Hollywood se las ofrece con cierta garantía. La mayor parte del público quiere divertirse, experimentar un espectáculo, escapar de sus problemas con un sano entretenimiento. Quizá no sea un público exigente ni el más intelectual, pero estoy seguro que no es estúpido y simplemente es así.

El público es hija de una sociedad que evoluciona. No es el mismo público hoy que hace 70 años cuando surgía la Época de Oro Mexicana. Eran otros tiempos. Hoy, el público es más global y, por ende, las fronteras culturales van desapareciendo cada vez más. Por ejemplo, hace unos días descubrí a un grupo japonés que combina el J-Pop con el metal llamado “Babymetal” y es divertidísimo. Hace 10 años jamás hubieran tenido el éxito que ahora tienen, y yo nunca las hubiera descubierto, y todo se debe a una mayor globalización. Las cosas que funcionan se adaptan a su época. Yuri ya no compite sólo con Lucerito, compite también con una cantante británica salida de un reality show británico. Así como el público evoluciona, el negocio del cine también lo debe hacer. No adaptarse a él creo que es lo peor que un cineasta podría hacer.

Creo en el buen cine, que no es otra cosa más que el conjunto perfectamente equilibrado entre negocio y arte. El problema es que los cineastas seudo-intelectuales le toman más cariño al arte que al negocio. Si el negocio no es para el cineasta es porque ese cineasta no sabe hacer negocio. Hombre, yo estoy seguro que una persona excelente en hacer negocios puede vender hasta la peor basura del mundo. Pero aunque se tuviera la mejor película, si no hay un equipo detrás que la sepa mover comercialmente pues nadie la va a ver.

¿Qué se necesita entonces? Un plan de negocios. No ver sólo la película como una obra de arte, sino como un producto artístico que cumpla la demanda del público actual. Que se escucha feo, pues con la pena. No hacer una película sólo para ti, señor cineasta, sino para el mayor público posible. Piensa como el público, respeta sus gustos y sé incluyente, y estoy seguro que no estarás amargado por no hacer lo que te gusta.

Que si quieres hacer una película con una profundidad intelectual que ni siquiera tú solo lo entiendes, pues tampoco te desanimes ya que hay público para todo. Miren a Carlos Reygadas, él sacó 4 películas en 10 años, un buen promedio que muchos cineastas ya quisieran. Y la verdad es que sus películas no venden, por lo menos en México. ¿Cuál es su clave? ¿Por qué puede hacer películas si nadie las ve? Porque le cuestan tres pesos, se va a Alemania donde se encuentra su mercado y recauda 10 pesos, y así sus películas son rentables.

Es que resulta que quieren vender un pastelito orgánico a base de zanahorias y espinacas, altamente nutritivo, en un mercado donde la gente busca Gansitos y Pingüinos Marinela. Pues no, así no funciona. Por eso el plan de negocios. Desde antes de hacer incluso el guión deben de perfilar el público, y antes de producir deben de asegurar la exhibición justamente donde su público va a estar. Creo que si todos los cineastas entendieran eso y comprendieran el contexto actual, la situación de la sociedad, y los movimientos del mercado, se haría un mejor cine y, por supuesto, una industria fuerte… y ya no tendrían que usar a IMCINE como su productora, sino como lo que deber ser: una preservadora del cine. A usar la mercadotecnia dependiendo de las necesidades. No sé si es lo ideal, pero así funciona esto, ¿No?

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