“Ciudades de Papel”, misterioso y confuso romance

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Parecería que ya todo está dicho en cuanto a la fórmula de las películas románticas. Muchas cortadas con la misma tijera hacen que la más pura historia convencional también se caracterice por ser predecible. Por eso de pronto vemos películas que tratan de cambiar las formas y en ocasiones hasta el fondo. Algunas afortunadas como “(500) Días con Ella” ((500) Days of Summer, Marc Webb, 2009) y otras desafortunadas como la recién vista “Déjate querer” (Playing it Cool, Justin Reardon, 2014). Situándose más en el lado de la segunda, “Ciudades de Papel” (Paper Towns) resulta sorprendentemente honesta, pero a costa de un desarrollo sumamente aburrido y desordenado.

Hay varias cosas en esta película que se podrían analizar independientemente, aunque en un plano general repercutan en el resultado crítico. Podríamos decir que esta película tiene un trasfondo digno y honesto, desmarcado inmediatamente de los clichés del cine romántico. En vez de ser sólo un vehículo del entretenimiento y predecible final, la película de Jake Schreier trata constantemente de dar un mensaje. Podría ser uno que rompa esquemas y vaya siempre buscando la contraria, pero así no se siente. Uno piensa (después de tantas películas así) que al final las cosas están predestinadas, pero la película sorprende con unos giros que, irónicamente, no estaban en el mapa.

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Pero a pesar de las buenas intenciones en la tesis, el camino trazado para llegar a ese punto resulta un tanto caótico. Es confuso, no por no entender la trama, sino porque la estructura del argumento resulta desordenada. Hay claros errores estructurales que impactan en el guión y, por lo tanto, en la buena ejecución audiovisual. Vamos, que la presentación de las escenas no presentan un ritmo adecuado con el que puedan mantener la atención del público. Hay subidas y bajadas y eso repercute en el estado de ánimo del espectador. A mí me cansó, pero no lo sentí largo; fue ese desorden de tonos que agotaron mi atención.

Aparte, al final sentí una especie de fraude. Uno ve el tráiler y el póster (más una campaña mediática donde Cara Delevingne está presente en todos lados), y te hacen esperar una presencia auténtica de la modelo británica, cuando en realidad su tiempo en pantalla es esporádica. Ella es el principal valor de producción y resulta que estuvo a nada de que su actuación pareciera un cameo. Me gustaría que la mercadotecnia fuera más honesta en ese sentido, sería lo ideal, pero ya sabemos cómo se las gastan y sobre todo cómo funciona.

De todas formas, “Ciudades de Papel” resultan hasta cierto punto interesante. Si dejamos a un lado el mal humor y queremos ver una película con cierto mensaje, esta podría ser una película que funciona. Pero la mayoría de las veces vamos al cine a entretenernos y a divertirnos, y en ese sentido la película falla. Resulta una obra un tanto caótica y confusa en su estructura, y por lo tanto, en un viaje aburrido la mayor parte del tiempo.

estrella regular

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