“Cómo cortar a tu patán”, entretenida sin sorpresas

By October 15, 2017 Críticas No Comments

Cuando se trata de cine mexicano ya sabes que en la actualidad hay de dos sopas, o pareciera que hay de dos sopas, las películas mal llamadas de arte que se pasan ambiciosas en el discurso, que suelen ser muy aburridas, y las películas mal llamadas comerciales que se limitan a la comedia muchas veces absurda que solo busca divertir. Parecen dos extremos, como si no hubieran puntos medios (sí hay, sólo que también la riegan tanto en su propia calidad, como en su marketing, pasando desapercibidos en el público). Quizá hace falta una refrescada, pues la película en cuestión de este post tiene buenas intenciones, pero no logra desmarcarse para ser más trascendentes. “Cómo cortar a tu patán” es una película totalmente predecible que se salva a medias por el buen hacer de su protagonista.

La película va de una mujer llamada Amanda, que es terapeuta especializada en mujeres que andan con patanes para ayudarlas a cortarlos y a empoderarse en base a su género. Su vida cambia cuando su hermana vive el problema de cerca, así que decide que la mejor opción es que ella ande con su mejor amigo. Sólo que claro, Amanda también necesita ser feliz y algunas cosas se cruzan de manera predecible (iba a poner inesperadamente, pero… las cosas suceden sin sorpresas y es muy fácil hallar el caminito). El guión se basa en la fórmula de la comedia romántica donde la protagonista en cuestión es de una manera cerrada y acaba convirtiéndose en una persona más abierta, y claro, más feliz. Así que todas las secuencias, algunas más angeladas que otras, procuran dar avance a que el objetivo llegue a buen puerto.

Si bien hay algunos clichés como el patán rico o el hippie buena onda, afortunadamente la película logra ser simpática, entretenida y hasta divertida por momentos. La bronca es que como todo es tan de manual, no hay sorpresas ni personajes o situaciones frescas. Yo sé que el objetivo de Gabriela Tagliavini, la directora, es simplemente hacer una comedia divertida, sin meterse en discursos, pero al agarrarse de una fórmula ya muy establecida, no vemos personalidad o algún estilo que haga una propuesta artística. Al final, a pesar de que está en buenas condiciones, la película es un entretenimiento más del montón sostenido por la capacidad cómica de Mariana Treviño.

Sé que el objetivo de este tipo de películas es contar historias chistosas, porque generalmente el público va a reírse. Es raro que el público salga enojado porque, a pesar de estar mal hecha técnicamente, logró reírse en varias ocasiones. Pero hay que apuntar que es una película mal hecha en términos técnicos. Fotografía de miedo, fallas en audio, nada de personalidad en la música ni en el diseño. Por ahí los colores del rojo, morado, verde aparecen constantemente, pero sin mucha justificación más que para estar bien bonito. Detalles que al final pueden pasar de largo para el público, pero que no enriquecen la película teniendo una buena oportunidad. Como sucede a menudo en el cine mexicano, falta rigor.

Así que en resumen, “Cómo cortar a tu patán” no es una película desagradable como de vez en cuando nos llegan del cine mexicano, pero más allá de que tiene condiciones para triunfar al ser una película entretenida y hasta simpática, no puede ser considerada una gran película. Hay estándares de calidad y, en una actualidad donde la competencia cada vez es más global, se necesita de ingenio y creatividad para no nada más ser una buena producción de entretenimiento, sino una propuesta artística como debe de ser el cine. Esta película se queda a medias, pues no tiene un estilo definido, basándose puramente en las fórmulas ya choteadas.

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