“Cómo ser un Latin Lover”, sin buenas enseñanzas

Hay personas que tienen talento, mucho o poco, pero lo tienen. En el caso de los que más tienen se puede observar cuando tienen muchas facetas o son muy buenos en muchas cosas. Por ejemplo, Steven Spielberg que igual te puede dirigir una comedia que un drama o que una aventura. Los que son poco talentosos, para alcanzar el éxito, explotan ese poco talento que tienen de una forma correcta. Es el caso de Eugenio Derbez, que es un tipo simpático y que es muy bueno dentro de su simpatía. Pero su nueva película como actor, “Cómo ser un Latin Lover” (How to be a Latin Lover) no se acopla a su talento obteniendo un discurso un tanto peligroso.

La historia es muy simple y hasta algo tonta. Se trata de Máximo, un tipo que ha vivido un buen rato de mantenido por casarse con una mujer madura y millonaria, que ahora se ha conseguido a alguien más joven que él, por lo que Máximo tiene que vivir con su hermana en donde encontrará los verdaderos valores de la familia. Ya de entrada, la premisa invita a ver una película, si bien como comedia más alocada que en “No se aceptan devoluciones” (Eugenio Derbez, 2013), igual de melodramática con cierto mensaje de amor familiar que tanto le gusta al público latino. No está mal, el problema es cuando se nota que está metido a fuerza, y eso es lo que sucede aquí.

El guión está hecho para aprovechar al máximo a Eugenio Derbez en el tono que sabe hacer (es lo que decía del único talento que tiene… eeeh), pero no aprovecha a Salma Hayek que parece no estar cómoda con el personaje que le tocó interpretar. Al final todo se desarrolla muy simple, de forma previsible. Sabemos cómo acaba. Sigue la misma fórmula de todas estas películas que intentan imponer una lección de buenos modales y valores al protagonista que está desubicado. No es innovadora en ese sentido, por lo que no existe una propuesta propositiva, pero sí un discurso metido a la fuerza, porque al final quieren quedar bien. Hay algo ahí que no cuadra del todo, y ahí está el más grande problema.

El personaje de Derbez, dentro de su simpatía, se trata de una persona fea, grosera, irrespetuosa, egocéntrica y misógina que al final, con mucho esfuerzo y un par de escenas milagrosas cambia por el bien de su familia. Al final obtiene su esfuerzo. Sí, la película se desarrolla normalmente, pero ese discurso a la fuerza se ve incongruente. A lo mejor este tipo de historias pudo haber funcionado mejor hace 30 o 40 años, pero ahora ya hasta puede ofender. Se ve como comedia y chistoso, y seguramente todo mundo va a salir diciendo que qué simpático es Derbez, pero ese tipo de discursos metidos con calzador hay que señalar porque no es algo progresista; al contrario, creo que es algo del que no se obtiene algo bueno. Pero quizá sea yo y mi percepción.

Por lo demás la película tiene algunas puntadas. Vamos, que sí te ríes un rato y Derbez está simpático si se le sigue el juego. También es qué tanto quieres disfrutar. Si eres súper fan de Derbez, pues adelante es tu película. Pero en general, si uno es más exigente, se podrán notar muchos defectos como detalles técnicos de audio por ejemplo, o una mala fotografía en ciertas escenas. Al final, estamos ante una película que no va a cambiar para nada al cine, siendo mediocre en muchos elementos cinematográficos.

En resumen, “Cómo ser un Latin Lover” resulta ser una película para el lucimiento de Derbez en el tipo de comedia que toda su vida ha hecho. La cinta no es muy creativa en cuanto a guión se refiere, sigue muchos patrones y referencias de películas de Adam Sandler, por ejemplo. Y tampoco está realizada con la mejor de las suertes. Hay momentos en que se ve mal y se escucha mal. Pero lo peor es el discurso, un discurso muy forzado, que busca de todas formas quedar bien con el público. Pero a todas luces se nota falso y eso es algo que a mí me molestó en particular.

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