“El Planeta de los Simios: La Guerra”, metáfora de conflictos sociales

Ya desde la primera película con Charlton Heston en 1968 se veía a la futura franquicia como una gran metáfora de conflictos sociales, donde el diferente adquiere poder, donde al diferente ya no se le puede dominar tan fácilmente. ¿Cuántos conflictos mundiales no se basan en el odio, desagrado o molestia de una comunidad hacia otra? Dejen ustedes de un país a otro, sino de un barrio a otro barrio. Parece que es hasta natural el hecho de menospreciar al diferente. Y todos los temas que uno puede tomar de esos conflictos se ven en la nueva película de los simios. “El Planeta de los Simios: La Guerra” (War for the Planet of the Apes) es una gran producción que le importa hablar de muchos problemas que nos aquejan como sociedad.

Caesar sigue buscando vivir en paz con los suyos, pero sufre pérdidas tan lamentables que lo hacen tener sentimientos y deseos muy oscuros. Además de tener a un villano despiadado enfrente, Caesar tiene que luchar también contra esos instintos que lo hacen caer a conductas más agresivas. Matt Reeves dirige la película, y lo hace por segunda vez en la saga tras la anterior entrega “El Planeta de los Simios: Confrontación” (Dawn of the Planet of the Apes, 2014). En la anterior ya había apostado por una penetración más profunda que el simple hecho de abordar un conflicto entre hombres y simios. Se hablaba de la importancia de estar unidos, pero también del respeto ajeno y cómo la experiencia personal forma tu carácter. Había una escena donde Caesar veía un video de su criador, recordando que él era bueno y que por lo tanto muchos humanos también tenían buen corazón. Koba, por otro lado, nunca tuvo esa experiencia, teniendo en su mente la imagen de los humanos como seres monstruosos.

En esta nueva entrega Reeves va más allá. Y es que otro conflicto igual que en la anterior película iba a ser redundante. El conflicto de la película hace que Caesar se ponga en los zapatos de Koba. Finalmente Caesar tiene una experiencia cruel donde los humanos son los culpables. Eso, para alguien más superficial como Koba, sólo le prendería una mecha para explotar. Pero Caesar tiene más profundidad y Reeves aprovecha eso para representar una encrucijada. Le pone a Caesar un choque de sentimientos con los cuales tendrá que lidiar, mientras un peligro físico lo amenaza a él y a su comunidad. En una narración que nunca quita de lado el objetivo de entretenimiento, Reeves aprovecha muy bien para hablar de los lados oscuros y cómo nos afecta.

Esta película es genial porque habla sobre muchas cosas como la venganza, la amistad, la traición, la paz, la piedad y la resignación. Es una película que aprovecha muy bien sus elementos de ciencia ficción para hablar de cosas más allá que una simple banalidad. Lo cual habla de lo bien que utilizan el género para aportar cosas importantes. Eso a su vez se ve potencializado con los elementos que en conjunto hacen funcionar la película, destacando, como no, la actuación de Andy Serkis que, a pesar de dar vida a un personaje digital, sabe cómo expresarse para que todas esas emociones luzcan y conecten con el espectador. Mucho tiene que ver también la música y la fotografía, haciendo que la narrativa de Reeves se mantenga en la elegancia, pero al mismo tiempo en los tensos momentos previos de una batalla inminente.

Así que sin más, “El Planeta de los Simios: La Guerra” confirma a Matt Reeves como un realizador que se preocupa por darle más profundidad a su relato que el promedio de sus compañeros. No nada más tiene el buen tino de siempre mantener un ritmo decente, que prepara las cosas para un gran clímax manteniendo la atención del público en todo momento, sino de hablar de cosas que subyacen más allá de lo obvio, que invitan a la reflexión del espectador. Esos son los tipos de películas que merecemos, que nos gustan porque a través de un gran espectáculo dicen cosas importantes en el acontecer social. Técnicamente muy bien hecha, es sin duda una gran película, de las mejores que este verano podrá ofrecer… lástima que se estrenó al mismo tiempo que “Dunkerque”, pues claro que se merecía su propio fin de semana.

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