“El Stand de los Besos”, el cliché del género

Sí, lo acepto, soy fan del género de la comedia romántica de adolescentes. No sé, quizá porque el primer guión que he escrito y que además me ha gustado (más no vendido) es de ese género o porque la gran cantidad de personajes que puedes poner sin cuidarte tanto de la congruencia permite hacer muchas cosas, pero el caso es que me gustan este tipo de películas. El caso es que me encuentro con una de estas en Netflix y sin pensarlo dos veces le pongo play. Yo sé que luego estas no son las mejores películas, pero siempre tenemos alguna favorita de este género… y niéguenlo, a ver. “El Stand de los besos” (The Kissing Booth) es la típica comedia romántica de adolescentes, quizá muy típica para estas alturas de la vida.

La película va de Elle, quien desde toda la vida ha sido amiga de Lee Flynn y que tienen como acuerdo no interesarse en algún familiar del otro, pero Elle se enamora del hermano Noah y pues tiene que ver qué onda. Algo que me gusta de este género es que si bien técnicamente van en esencia de lo mismo (chica/chico se enamora y tiene que enfrentar problemas para triunfar en el amor) los detalles de los conflictos pueden ser muy variados. No es que se partan la cabeza, pero funciona la premisa que cuentan. Y a como suelen ser este tipo de películas, todo va sobre las relaciones sociales y amorosas… nada de que estoy enfermo o algo así (aunque últimamente los dramas abogan por ese tipo de temas). Las comedias románticas de adolescentes son más simples y si se descuidan más tontas. Por poco esta película se atonta.

Lo que sucede es que está mal dirigida y el guión no es tan brillante, de hecho es mediocre. La narrativa a veces es torpe y la dirección escénica a veces es exagerada. En qué momento es verosímil que una chava baile en ropa interior en medio del vestidor de los hombres y luego no pase nada. ¿O por qué todo el tiempo esta chava tiene que estar en bra? O sea, está bien para el ojo, aunque para la historia no tanto. Y luego el tercer acto es algo torpe. Desde que Flynn sabe que su amiga anda con su hermano es como muy recto, pero tras un momento en la fiesta vestido de Batman su actitud es otra. Son detalles que jamás harán funcionar perfectamente a una película. Sin embargo, como la esencia de esta película es una más suave, se pueden permitir este tipo de cosas.

Lo que la salva, sin duda, es la energía de la protagonista Joey King y de los otros protagonistas que hacen de hermanos. Ellos cargan con esta película y lo hacen de una forma decente, especialmente quien hace a Flynn, Joel Courtney. Y a lo mejor también los clichés del género. Esta película es para los amantes del género, sin duda alguna. Entonces tienes todos esos momentos que no deben de faltar, como el primer beso, los malos entendidos, las populares, los nerds, la prepa idealizada, la fiesta de graduación… hasta Molly Ringwald, la reina del género en los 80, tiene un papel especial en la película. No hay duda que esta película bebe demasiado del género de la comedia romántica de adolescentes y aplica sus mismas técnicas.

Así que en definitiva, “El Stand de los Besos” no será la gran película que todo mundo esperaba, de hecho dentro del género tampoco será muy recordada (y más que se estrenó en Netflix sin tanta publicidad), pero que funciona para los amantes del género. Y a mí me gusta y yo la disfruté. Pero, por supuesto, hay que ser realistas y decir que tiene sus diversas fallas, especialmente en el guión y sobre todo en su realización. Es más, hasta técnicamente luce pobre. En las escenas de auto se nota la pantallota verde de fondo y es como ¿neta?… bueno. Pero en fin, un fan del género, normalmente poco exigente, podrá disfrutar mucho de esta película.

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