Especial James Bond: “007: Casino Royale”

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A principios del siglo, y todavía con la última película de Pierce Brosnan andando, se venían gestando muchos cambios que, igual pequeños, determinarían el futuro de la saga de James Bond. En 1999 se obtuvieron los derechos de la primera novela sobre James Bond, aquella donde se narraban sus primeras aventuras. Con películas exitosas como “Identidad Desconocida” (The Bourne Identity, Doug Liman, 2002) y su secuela “La Supremacía Bourne” (The Bourne Supremacy, Paul Greengrass, 2004) se tenía que revisar el tono marcado durante más de 40 años. Y la salida de Brosnan por viejo (la verdad) apuntalaron al cambio más radical de la saga entre una entrega a otra. De esta forma, “007: Casino Royale” (Casino Royale, 2006) es el mejor cambio de imagen que se les pudo haber ocurrido, mostrando más matices al clásico personaje.

Aunque Judi Dench seguía prestando su rostro al personaje de M, la película dirigida Martin Cambpell (en su segunda película al frente de la saga) tiene todo el aroma a un reset. Pero claro, la buena impresión de este cambio no sólo es por el simple hecho de serlo, sino por la coherencia entre el tono del personaje, el contexto histórico del cine hace 10 años y la fidelidad hacia la saga. “007: Casino Royale” es el claro buen ejemplo de ser lo mismo, pero diferente. Una auténtica vuelta de tuerca. Ofrecer la misma fórmula, pero aportando valores diferentes y enriquecedores.

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Comenzando con el tono. Mucha gente erróneamente piensa que un tono más realista u oscuro funciona mejor. No es cierto, cualquier tono es correcto siempre y cuando tenga verosimilitud con el relato (¿Alguien vio este año la película oscura y realista de “Los 4 Fantásticos?). Lo cierto es que aquí ese tono sí es coherente. Daniel Craig le da ese perfil. Le otorga al personaje esa oscuridad y vulnerabilidad que no se había visto antes. Craig aporta un diferente perfil en vez de copiar elementos de sus antecesores.

Además, el guión y la realización de Campbell también van de la mano. Las escenas de acción están muy inspiradas. Claro, espectaculares, pero nunca pierden el sentido de la coherencia con el tipo de relato que se está contando. Se apuesta por algo más orgánico, y el espectáculo tiene ese sabor. No sé qué tan clavados estuvieron a la hora de la adaptación, pero fuera de eso, el guión contiene pasajes muy creativos, equilibrando la acción con la psicología del personaje. De esa manera, vemos a un Bond más humano que de costumbre.

“007: Casino Royale” es un gran espectáculo. Una película entretenida de principio a fin. Sorprendente por ser un cambiazo para la saga, pero un cambio que deja un gran sabor de boca. El guión está muy equilibrado y va muy de la mano con la puesta de escena de Martin Campbell. Y claro, Daniel Craig encajando perfectamente en un tipo de Bond que a lo mejor no hubiera funcionado antes, pero que aquí es arropado coherentemente en la claridad del tono propuesto para darle una refrescada a la saga de James Bond.

estrella excelente

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