Especial James Bond: “Los Diamantes son Eternos”

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En la entrada anterior de este Especial dedicado a la figura de James Bond en el cine mencionaba que la película protagonizada por George Lazenby era la que mejor había envejecido de todas las entregas de la saga. Su narrativa, pero en especial el desarrollo del personaje cumplía con los estándares del cine actual. Sin embargo, en 1969 el contexto era distinto, y ni los productores ni el mismo Lazenby estaban dispuestos a colaborar otra vez. Esto dio pie al regreso de Sean Connery a la saga. Así, “Los Diamantes son Eternos” (Diamonds are Forever, 1971) le devuelve a la saga un cine de aventuras sin ningún tipo de riesgos, resultando ser una más del montón.

El regreso de Sean Connery fue más un capricho que una necesidad para realizar una gran película. Con los años, quedó demostrado que con un buen guión y un buen desarrollo del personaje se podía realizar interesantes entregas desde varios puntos de vista. Pero en aquél momento no estaban para riesgos, así que llamaron a las persona que creían era la principal razón de ser la historia del 007. La gente lo conocía, así que otra aventurilla recaudaría más dinero. Todo eso se nota en la cinta de Guy Hamilton, una propuesta rutinaria gracias a un guión de lo más simple.

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Connery continúa en su papel seductor. Lo retoma donde lo dejó. Pero aunque pareciera dominarlo del todo, se notó que no estaba buena forma para su interpretación. De pronto su imagen envejeció en pocos años, y su ímpetu mermó en la pantalla. Ya era un viejo (aunque no lo estaba), y como buen viejito se la pasa de fregoncito la mayor parte del tiempo. Es algo que no encaja con la historia ni con la interacción de los demás personajes, especialmente con la Chica Bond, resultando inverosímil la supuesta atracción entre ambos.

Más allá del mal trabajo sin ganas de Connery, la película tiene a ratos sus momentos. Hay cosas que luego resultan interesantes, pero que por su rutinaria puesta en escena no logran potenciarse. Sobre todo la parte final en la central de petróleo donde Blofeld tramaba su plan. Por lo tanto, la película logra a ratos ser entretenida.

Sin duda, “Los Diamantes son Eternos” es la película más olvidable realizada por Sean Connery, o por lo menos su interpretación es la menos afortunada. Se nota durante todo el metraje que la película fue realizada sin la intención de ser una propuesta artística más allá de ser una excusa para entretener a ratos y conseguir del público la atención para comprar un boleto (desde entonces ya había la intención de realizar cine puramente comercial). Por lo que el guión, la interpretación de Connery y la dirección de Hamilton no estuvieron a la altura de las circunstancias.

estrella regular

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