Especial Marvel: “Iron Man 3”

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El estreno de “Los Vengadores” (The Avengers, Joss Whedon, 2012) dejó muy alta la vara para las posteriores películas de Marvel. El público quería ante todo diversión, un espectacular entretenimiento y, como parte de la misma diferenciación que tiene Marvel con el resto de las productoras, querían pistas sobre personajes o futuras películas. Esto se convirtió en un juego, en una interacción en la que el público forma parte. Porque claro, nos gusta descubrir cosas y hacer teorías, y las películas de Marvel podían brindar eso.

Seguía la fase 2, y se volvía al mismo esquema con el que habían comenzado en Iron Man (Jon Favreau, 2008). Es decir, volver a enfocarse en los superhéroes de forma individual, para en un futuro hacer al segunda parte del crossover. Este proyecto sugería dos caminos. Por un lado, seguir la fórmula de siempre, donde el héroe derrotaba al villano entrante bajo su mundo y sus reglas. Por otro lado, aprovechar los elementos que había dejado el crossover y evolucionar junto con ellos. Podemos decir que “Iron Man 3” (2013) eligió el primer camino, pues no nada más vemos un poco de desgaste en sus personajes, sino también se percibe una desconexión con la evolución de Marvel.

Y es que después del tremendo crossover, la tercera parte del Hombre de Hierro ahora dirigida por Shane Black, un director con sólo una película anterior a la que ahora nos ocupa, la comedia “Entre Besos y Tiros” (Kiss Kiss Bang Bang, 2005), tenía que evolucionar hacia un ambiente más grande. Y no lo digo en un sentido de espectacularidad, como si más fuera mejor; sino en la inclusión de personajes a sabiendas disponibles que aquí no los quisieron ni mencionar. Si ya vimos que la segunda parte, siguiendo el mismo esquema que la mayoría de las películas del género, era un poco cansada, la tercera terminaba por desgastar las aventuras en solitario de Tony Stark.  Por eso se necesitaba cierta evolución.

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Dicha evolución se trataba de aprovechar los elementos dejados por “Los Vengadores”, en donde Iron Man ya no era el único superhéroe disponible. Por ese lado, su conflicto con “El Mandarín”, y el hecho de salvar al mundo de sus fechorías, suponía una incoherencia en el Universo Cinematográfico de Marvel. ¿No pudo echarle una llamadita al Capitán América? ¿O por lo menos a Ojo de Halcón? ¿No que muy amigos? Eso, más una historia sin alma, con giros argumentales tramposos y faltas al respeto, hicieron que la tercera parte protagonizada por Robert Downey Jr. diera un paso hacia atrás muy grande.

Y es que tampoco podemos hablar de una película por lo menos entretenida. Sí que la parte técnica sigue mejorando, pero eso a estas alturas carece de importancia. El ritmo que le da Black es de lo más simplón y rutinario, no vemos un estilo que no haya aparecido antes. Pero lo más desconcertante son ciertas situaciones y giros de guión por demás patéticos. Primero la relación de Tony y el niño, lo más aburrido que pudo darnos Marvel en todo este tiempo que lleva con su Universo Cinematográfico, y que se extendió por un buen rato. Luego el despropósito casi impersonable, el giro más absurdo y probablemente lo peor de la película, que es poner al villano como un actor payaso y que en realidad es otra persona. Eso pudo ser coherente si el guión hubiera estado a la altura, pero el resultado es una auténtica chapucería.

En resumen, “Iron Man 3” es un paso atrás en la evolución de las películas de Marvel. En vez de avanzar y aprovechar los elementos puestos a su disposición, prefiere encerrarse en su mundo desgastado. Eso, más un guión incoherente, aburrido y lleno de situaciones ridículas y tramposas, hacen de esta la peor película de Marvel hasta ahora. Por lo menos sirvió para que los responsables de la franquicia se dieran cuenta que este camino no era el correcto.

estrella mala

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