Especial Steven Spielberg: “Amistad”

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Steven Spielberg es de los pocos directores que pueden concretar dos proyectos en un año (quizá por la facilidad económica). 1993 fue un gran año, por lo que 1997 fue escogido como ese otro gran año donde el toque Spielberg se iría a notar. Ya vimos que “El Mundo Perdido: Jurassic Park” (The Lost World: Jurassic Park, 1997) fue una pequeña decepción, por lo que la película que ahora tratamos tenía que enderezar el año. Lamentablemente, “Amistad” (1997) tiene una forzada profundidad y una forma totalmente aburrida.

Después de “La Lista de Schindler” (Schindler’s List, 1993) pareciera que superar la profundidad del relato sería imposible. En la siguiente semana veremos que no. De todas formas, Spielberg quiso retratar en “Amistad” un tema que ya había tocado anteriormente en “El Color Púrpura” (The Color Purple, 1985), el trato y derecho de las personas de color (que a su vez representaban a todas las minorías). Sin embargo, en la forma, Spielberg lo hace sin mucho vigor, enrollando más el mensaje hasta llegar a un punto en que al final no resulta tan interesante. Pudo haberlo hecho entretenido, ciertamente, pero a la hora de la hora falla por un guión que no atrapa al espectador. Esto es, falta de acciones trascendentes o escenas impactantes. Más allá de ciertos momentos durante una matanza en un barco, la película parece deambular.

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Quizá sea una narrativa muy teatral, donde el diálogo impera y resulta importante. Pero al margen de eso, no resulta trascendente por el hecho de estar sumamente alargada. Porque en realidad la película cuenta más bien una anécdota que un suceso de suma importancia (probablemente lo fue a larga, ya que el conflicto histórico que se narra sirvió como mecha para la Guerra de Sucesión). Siento que faltó más resumen al relato, ya que muchas escenas son alargadas o que no aportan nada a la trama.

También es inquietante el hecho de que la película luce un poco forzada. Manipuladora sería la palabra. Está correcto siempre y cuando no resulte evidente, pero aquí lo es. Todas esas reflexiones que hacen los personajes, interpretados discretamente por cierto, resultan forzadas y poco atinadas, por lo que el final resulta ser muy predecible. Con un tono pasteloso que vuelve a recordar a John Ford (y que inevitablemente lo convierte en su estilo), Spielberg redunda con el mensaje, y no da más para otros puntos de vista, u otras formas de agarrarla.

En conclusión, “Amistad” resulta ser una película sin mucha fuerza narrativa. El guión casi teatral no permite tomar con vigor el argumento, uno que a simple vista dista mucho de tener fuerza gracias al poco impacto del conflicto. La paja es evidente, por lo que inevitablemente se vuelve en una película sumamente aburrida. Por ahí hay cosas a destacar, sobre todo en el plano técnico, aunque tampoco es la gran cosa, por lo que 1997 fue un año muy discreto para el midas de Hollywood.

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