Especial Steven Spielberg: “Siempre”

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Como vimos en la anterior entrada de este Especial dedicado a la filmografía de Steven Spielberg, la tercera entrega de Indiana Jones supuso la última película que incluyó de manera equilibrada el estilo con el que se dio a conocer. Ese estilo caracterizado por un tema en particular (la relación padre-hijo) y por una estructura argumental donde se primordiaba la aventura y el entretenimiento del espectador. Justamente en el mismo año de Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, 1989), Spielberg da un carpetazo a su filmografía, aunque de una manera no tan afortunada. Pues “Siempre” (Always, 1989) es una de las películas más débiles y desafortunadas de Spielberg,  que deja a un lado el entretenimiento sumergiéndose en un mensaje un tanto inhóspito.

Una de las cosas por las que admiro el trabajo del director de Ohio es por su capacidad de moverse por varios géneros cinematográficos. Son pocos los que han salido bien parados de diferentes tipos de tono y aún así mantener su estilo. Casi todas las películas de Spielberg mantienen su estilo, su forma de ejecución, pero “Siempre” es un negro en el arroz (o blanco en los frijoles…). Es la primera vez que Spielberg narra una película romántica. Claro que antes el romance se asomaba en otras de sus películas, pero aquí es el motor principal. Sin embargo, no lo narra de forma convencional. Podría parecer una buena propuesta, pero el experimento falló indiscutiblemente.

Siendo una especie de remake de “Dos en el Cielo” (A Guy Named Joe, Victor Fleming, 1943), la película nos narra la situación de Pete después de morir en un accidente. Siendo parte de la moda de historias sobre personajes muertos, no resulta tan alocada como “Beetlejuice: El Súper Fantasma” (Beetlejuice, Tim Burton, 1988), pero sí romántica, aunque no con tanto dulce, como “Ghost: La Sombra del Amor” (Ghost, Jerry Zucker, 1990). Probablemente es una cinta enfocada más en la introspección de la vida. Y digo probablemente porque con la puesta de escena de Spielberg ese aspecto no está del todo claro.

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El guión es uno de los peores con los que ha contado Spielberg. Resulta extraño que el comienzo de la esencia de la película (ese momento donde estalla el conflicto principal) aparece llegando casi hacia la mitad del metraje. No sé si los guionistas Jerry Belson y Diane Thomas se hicieron bolas o así lo dejaron porque era el plan, pero es incuestionable esa falla. Por lo tanto, la película se torna, en principio, aburrida y sin un claro objetivo. ¿Qué es lo que realmente quiere contar la película? ¿Cuál es la historia? Hacia el final aparece un halo de luz sobre eso, pero ya es demasiado tarde como para atraer de nuevo la atención del público.

Es una película totalmente opuesta a esa característica del cine de Spielberg. No hay prácticamente nada de entretenimiento, siendo una cinta lenta donde pocas cosas pasan. Pero más allá del problema garrafal que en principio el resulta el guión, no hay tampoco una clara justificación de la presencia espiritual del personaje de Pete interpretado por Richard Dreyfuss en su tercera colaboración con Spielberg. Claro, al final resulta ser que se tiene que convertir en un ángel de la guardia o algo parecido, pero nunca sabemos por qué. Ahí es cuando nuestro interés sigue disminuyendo.

Más allá de algunos momentos ejecutados correctamente, “Siempre” resulta una película sin mucha justificación para ser vista. No aporta nada al género, no entretiene y el mensaje es un tanto ambiguo.  Débil es el resultado y, por consiguiente, una película que no vale mucho la pena. Claro, es una de Spielberg, pero es de las pocas que no trascenderán más allá del nombre de su autor. Como lo fue “1941” (1979), esta cinta romántica fue otro riesgo que marcaba ciertas dudas sobre la capacidad de narrar cualquier otro tipo de géneros. Ciertamente, a Spielberg probablemente no se le den las comedias.

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