“Fargo, season 3”, la torpeza de las casualidades

Cuando se anunció que la película de los hermanos Coen “Fargo” (1996) iba a tener una adaptación televisiva no fueron pocos los escépticos, incluído yo. Una de sus más grandes obras cinematográficas, por lo menos mi favorita, iba a ser contada otra vez, pero en una serie. La verdad no daban ganas ¿Para qué tocar esa película que ya es perfecta? Claro que esa sensación procedía de la parte fan que de la parte razonable. Por supuesto que cualquier cosa se puede adaptar a todo, sólo har que saberlo hacer. Y vaya que lo hicieron con la primera temporada y con la segunda, haciendo de esta serie una antología de crímenes casuales bajo un humor frío y duro. La tercera temporada va por el mismo camino, haciendo de “Fargo” una de las mejores producciones de televisión, aunque se le noten por ahí detalles que deberían atender hacia un mejor futuro.

La historia de esta temporada se centra en un agente de libertad condicional que no le va muy bien, así que trama junto a su novia el robo de una estampilla muy valiosa que tiene su hermano gemelo, sólo que las cosas no van como espera y pronto se ve envuelto en el asesinato de dos personas. La premisa tiene todos los ingredientes que se esperan de una con marca “Fargo”. Incluye al protagonista ambicioso, pero ingenio, al policía con buena moral, a las desgracias casi siempre casuales y a alguna organización criminal, todos envueltos en conflictos entrelazados. Lo interesante de todo esto es que vuelven a ofrecer una historia que no tiene desperdicio, pareciendo que es original y engañándonos con sus. ya un poco predecibles, giros de guión, lo cual es irónico.

Está muy bien escrita, pues los personajes están increíbles. Todos tienen bien definidos sus roles, sus motivaciones y, por ende, se desenvuelven muy bien. Se nota que ya hay un mejor dominio del desarrollo de los personajes y de la historia en general. Cuando sucede eso, vemos la narrativa más relajada, no tan tensionada, quizá tomándose algunos riesgos en algunos tonos y eso se agradece. En sí, toda la parte técnica está muy bien, pues logran hacer un conjunto que hacen funcionar la serie de maravilla.

Sin embargo, quizá estamos siendo testigos de algo que se les está pasando. A lo mejor algunos no les importe, pues forma parte de la esencia de la serie junto con la película. Pero ya me está haciendo un poco de ruido. Y no es otra cosa más que la fórmula. Por tercera vez (o cuarta si contamos la película) nos vuelven a contar el mismo tipo de historia. Yo sé que estoy diciendo que está muy bien escrita y todo eso, pero el punto es que estamos viendo los mismos temas y el mismo discurso. Es como si pones Batman contra el Guasón, tratándose todo de salvar al mundo; luego pones a Superman contra Lex Luthor, e igual todo se trata de salvar al mundo; luego pones a Spiderman contra Venom, y por supuesto que todo se trata de salvar al mundo. Al final estamos viendo que cada temporada trata de lo mismo, un discurso sobre la ingenuidad, la mala suerte y la toma de decisiones. Misma fórmula y mismo tema, y aunque sean otros personajes, sí se siente que las cosas ya no están tan frescas.

Así que en resumen, la tercera temporada de “Fargo” continúa con la entretenida y divertida esencia de la serie. Por supuesto que está muy bien escrita haciendo que nos interesen los personajes y su porvenir. Ewan McGregor está genial en los dos papeles, haciéndote creer por momentos muy largos que son completamente dos personas diferentes. En términos generales está muy bien y altamente recomendable, pero sólo esperaría que para la próxima temporada arreglaran un poco la fórmula o por lo menos los temas, para que ya no sean tan pan con lo mismo y no fastidie.

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