“Feud: Bette and Joan”, ocasos de estrellas

Cuando se obtuvo un éxito artístico, es hasta cierto punto normal que se quiera repetir la fórmula. Ryan Murphy ha tenido mucho éxito con “American Horror Story”, la antología de horror donde cada temporada cuenta una historia diferente. Repite los mismos esquemas con “American Crime Story” revisando historias de crímenes y procesos judiciales, y ahora toca el turno a una serie antológica sobre pleitos y chucherías del corazón de gente famosa. Ha tenido éxito, sobre todo porque ha cada temporada le da su lugar. Y no es la excepción con “Feud: Bette and Joan”, una miniserie que en su mundana representación esconde muchos temas de las relaciones sociales.

Esta primera temporada de la antología se centra en las actrices del Hollywood Clásico Joan Crawford y Bette Davis cuando tuvieron que actuar juntas en “¿Qué pasó con Baby Jane?” (What Ever Happened with Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962) ya que sus carreras no pasaban por su mejor momento, especialmente porque no había buenos papeles en las que mujeres de su edad llevan los papeles protagonistas. El problema es que Crawford y Davis eran enemigas artísticas y el trabajar juntas implicaba un reto de egos inconmensurable. La temporada de 8 capítulos desarrolla muy bien sus problemas, desarrollando sus personalidades y adentrándose en ellas para mostrar cosas tan humanas como la envidia, los celos, el odio, la amistad, el compañerismo y la competencia.

Ryan Murphy habla de muchas cosas. Utiliza a estos personajes históricos para hablar sobre valores y temas que, no es que tengan mucha complejidad, sino que son difíciles de mostrar sin que no exista una conexión con el espectador. Es difícil ponerse en los zapatos de una persona con rasgos de personalidad negativos, como el ser amargado, enojón, rencoroso, celoso o envidioso. Pero Murphy sabe muy bien cómo contrarrestar eso, haciendo a esos personajes más vulnerables explicando las causas de sus comportamientos. Equilibra muy bien las virtudes y los defectos de las actrices y eso hace que ya sintamos empatía por ellas. Eso es difícil de conseguir, y Murphy lo hace muy bien.

Además, las actuaciones son grandiosas. Están Susan Sarandon como Davis y Jessica Lange como Crawford. Pero es que también todo lo demás está muy bien. La ambientación se siente muy bien, incluyendo las escenas que volvieron a hacer de películas emblemáticas para que las caras de Sarandon y Lange salgan en personaje. Pero la música, la edición o la fotografía también tienen su justificación. Todo está muy bien planeado y ejecutado, lo cual se agradece mucho.

En resumen, “Feud: Bette and Joan” es una gran miniserie que cuenta una historia muy interesante de la vida de dos grandes actrices de todos los tiempos. Pero es que no nada más es por el morbo de saber sobre sus vidas, sino que la serie funciona porque habla de muchos temas que se vuelven muy humanos gracias al equilibrio que Murphy le da a las personalidades de los personajes. Esta es una cátedra de unos guiones bien escritos, desarrollando con sumo rigor la historia con perfectas situaciones y excelentes diálogos. Una de las mejores series del año.

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