“Game of Thrones, season 7”, el invierno llegó (crítica)

By August 27, 2017 Críticas No Comments

La última parte del verano en el mundo seriéfilo estuvo monopolizada por una serie, LA serie. No había día en estas últimas siete semanas en las que no aparecieran noticias, comentarios, opiniones, predicciones, reacciones y hasta filtraciones de algún tipo. Había mucho furor por esta serie estrella de HBO que los no iniciados tenían que adentrarse a ella para ver de qué diablos está todo el mundo hablando. Prácticamente hay muy pocos quienes no conocen nada sobre esta adaptación de la saga de George R. R. Martin, así que el análisis de cada escena, casi de cada diálogo se está convirtiendo en algo muy importante. Pero saquemos conclusiones de esta temporada independientemente de todo el garigoleado que hay afuera de la obra audiovisual. El resultado de la séptima temporada de “Game of Thrones” es uno muy satisfactorio a pesar de ciertas licencias frenéticas de continuidad.

¿De qué va esta séptima entrega de episodios fantásticos? Para los despistados, estos capítulos continúan la historia de varios personajes quienes por su lado tratan de lograr sus objetivos como conquistar Poniente, conservar el poder o pedir ayuda contra la pura maldad, sólo que inevitablemente se encontrarán y verán que los problemas acarreados serán los mismos para todos. Ya desde la temporada anterior, los guionistas de esta serie tenían cierta libertad para organizar las tramas y jugar con la nueva dinámica, esta es sorprender a todo mundo, pues se supone que nadie sabe ya a dónde van a parar las cosas (aunque las filtraciones siguen dando de qué hablar). Por eso ya se percibe una dinámica más apurada y quizá más al grano. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas.

Por un lado, el hecho de tener siete capítulos para completar un nuevo arco argumental hace que las tramas sean más directas y concisas. Hay muy pocos momentos que vienen sobrando. Eso está muy bien porque vuelve a cada capítulo sumamente importante para el devenir de los acontecimientos. En cada nuevo capítulo vemos a los personajes desarrollarse en cada secuencia y en cada diálogo que emiten. Prácticamente todas las escenas tienen su importancia, aunque también tiene algo que ver el hecho de que nos estamos acercando cada vez más al final. Pero ya no estamos ante escenas que no vienen al caso.

Aunque por el otro lado, el objetivo de hacer avanzar las tramas de forma más rápida por así decirlo hace que la narrativa en general de la serie se sienta más apurada. Antes, un personaje tardaba una temporada completa para ir de un reino a otro, ahora en un corte de elipsis viajan demasiado. No quiere decir que esto sea inverosímil o incongruente, para nada. Pero sí saca de onda que uno acostumbrado a que las cosas pasen con calma en el andar de los personajes tenga que recibir mucha información de pocos personajes en muchos lugares. Son detalles que no demeritan la calidad, pero sí desestabilizan el ritmo ya establecido.

A lo mejor estaría bueno hablar de las tramas y los acontecimientos. Yo no suelo contar las cosas y clavarme en ellas, para eso mejor lean o vean a un fan clavado de “Game of Thrones”. Pero en cuanto el avance de la trama y sus giros argumentales me parece que esta temporada ha querido ser muy sorprendente e impactante, y jugar mucho con las emociones del público. Y me ha gustado cómo han desarrollado las relaciones ya existentes, los reencuentros y los nuevos encuentros. Se nota que en los guiones ponen mucho énfasis no sólo en hacer que avance la historia y con ciertas puntadas dejar cosas a los fans más clavados, sino en la progresión de los acontecimientos de forma natural, pero con emoción. Mucho se debe a la química que tienen los actores y a su propio talento.

Por supuesto, es una serie con muchos valores de producción en el apartado técnico. Esas dos batallas que cerraron el capítulo cuatro y el capítulo seis son parte de una masterclass de cómo dirigir batallas grupales con todo el impacto y emociones posibles. A lo mejor en el que acontece más allá del muro fue más predecible, pero no menos impactante con esas imágenes conseguidas que ya quisieran tener cualquier súper producción de Hollywood. Todo está realizado con el mejor gusto y una gran muestra de rigor. Todo a la medida, desde el diseño de producción, hasta llegar a la fotografía, la edición, el sonido y la música. Sin duda lo mejor que podemos encontrar en la televisión.

Así que sin más, la séptima temporada de “Game of Thrones” nos deja con ganas de ver más. No porque no haya cumplido, sino porque nos está metiendo cada vez más cliffhangers de infarto. Lo cual funciona muy bien para que el devenir de los acontecimiento esté presente en la mente de los espectadores cuando se emita la última temporada. ¿Cuándo se va a emitir? No sé, pero esta temporada termina manteniéndonos en suspenso, una emoción que difícilmente se quitará de nuestra memoria hasta que lleguen los demás capítulos. Sin duda, “Game of Thrones” es una de las mejores series de la actualidad, aunque si me apuran puede ser la mejor.

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