“¡Huye!”, una historia terrorífica y encantadora

El combinar géneros es una de las cosas más difíciles para los guionistas y cineastas en general, y más cuando se supone que son opuestos, como la comedia y el terror. Es como la comida salada y la comida dulce. Cada una tiene sus ventajas y su encanto, pero la combinación a veces no logra el mismo efecto. A mí por lo general no me gusta la combinación de cosas totalmente opuestas, pero cuando se logra con total maestría, soy el primero en alabar el trabajo y el resultado. Pasa con la comida, ha paso en la música y ahora en el cine. “¡Huye!” (Get Out) se mueve con total maestría en los tonos que emplea que la vuelve muy importante en el cine.

La película va de un tipo negro que va a visitar y a conocer a la familia de su novia que es blanca. Sin embargo, al llegar la vibra es extraña hacia él, y se ve envuelto en una especie de secuestro por hipnosis. Suena algo disparatado (y lo es), pero es absolutamente brillante. A veces de las cosas fumadas se encuentran grandes ideas y oportunidades para crear algo grande, y esta película lo es. Jordan Peele dirige y escribe una historia que no nada más equilibra muy bien los tonos, sino que tiene un discurso totalmente importante: el racismo hacia los negros. De manera inteligente, toda escena, toda secuencia tiene un por qué, todo es importante para la historia y lo vemos reflejado con maestría.

Cualquiera que quiera ser un guionista tiene que ver esta película porque aquí Jordan Peele resuelve con brillantez los argumentos que propone. Me quedo con la secuencia de la carretera cuando atropellan a un ciervo y cómo el policía que los auxilia demuestra un racismo discreto, produciendo en el espectador una sensación que salta en un importante secuencia al final de la película. Eso es inteligencia argumental, eso es algo brillante a la hora de jugar con la mente del espectador. No es hipnosis como en la película, sino es pura inteligencia. Es respetar al público simplemente.

Además, en cuanto a elementos todo está muy bien. Las actuaciones, muy en los géneros, de acuerdo, pero funcionan muy bien. El protagonista que hace a Chris, Daniel Kaluuya, tiene mucho carisma. Incluso cuando de pronto toma al toro por los cuernos, casi literalmente, nos da gusto. Eso quiere decir del gran trabajo para hacer carismático al protagonista, porque hizo que nos importase su destino. Y claro está, los demás protagonistas, incluyendo a los secundarios que están geniales, muchos de ellos siendo de vital importancia para que el discurso de la película tenga sentido y profundidad.

Sin duda, “¡Huye!” es la revelación de lo que llevamos del año. Es una película que hace con maestría una de las cosas más difíciles que pueda haber en el cine; la combinación de géneros opuestos. Todo el tiempo te vas riendo y todo el tiempo estás asustado, y todo funciona extraordinariamente bien. Es que qué genial. Y por si no fuera poco el gran entretenimiento, la película dice cosas muy profundas y muy ciertas de la sociedad actual. Sigue habiendo ese racismo, pero es un racismo disfrazado, al igual que muchos de los personajes que vemos en la película, que mejor metáfora que esa. Sin duda, esta es una de las mejores películas del año.

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