“Ícaro”, los peligros de la trampa

By August 9, 2017 Críticas No Comments

En el terreno del documental a veces pasa que los que tienen un tema a tratar no saben a ciencia cierta la forma en la cual van a narrar. Pasa mucho cuando no se tiene claro la historia, cuando se documenta algo en “tiempo real” por así decirlo, pues las cosas pueden ir hacia muchos lados que incluso nunca se esperaban. Y si bien, en la mayoría de los casos terminan por llegar a una conclusión esperada, siempre está latente el terminar en otra cosa totalmente distinta. Eso es lo que le pasó a Bryan Fogel en su documental “Ícaro” (Icarus), terminando en un thriller político inesperado.

En principio, la película va del mismo Fogel explorando el tema del doping, de cómo a pesar de que hay tantos controles, todavía hay gente que con creatividad logra esquivar para hacer trampa en las competencias deportivas. Él mismo se dopa para documentar su hipótesis y los vemos compitiendo en pruebas de ciclismo. Pronto contacta al director del laboratorio ruso de antidoping Grigory Rodchenkov para que le ayudara en el proceso y de ahí salió el chispazo para una eventual explosión; pues cómo es posible que el director de un laboratorio para el control de doping pueda saber el proceso de vulnerabilidad de su propio sistema. Y es así cómo el documental se transforma.

Fogel se hace muy amigo de Rodchenkov y juntos van explorando, en primeras instancias, el proceso de doping de Fogel, pero los problemas que esto trae, el hecho de que Rodchenkov esté sacando a la luz información secreta, hace que las cosas se pongan tensas especialmente para Grigory. El gobierno ruso hace renunciar al director y este en corto huye a Estados Unidos pues cree que Putin lo quiere matar. De pronto, el tema de qué tan sencillo es doparse hoy en día se convierte en una lucha por sobrevivir de gente peligrosa en el que Fugel pasa a un segundo plano para introducir a Grigory como el principal protagonista de la historia.

Hay dos cosas especiales en esta película. Por un lado, uno termina con la boca abierta después de ver en primera persona las circunstancias que llevaron al famoso Informe McLaren donde se acusaba al gobierno ruso de llevar un programa de doping en los atletas de todos los deportes, derivando en un escándalo a días de iniciar los Juegos Olímpicos de Río. Es decir, a partir de una idea de grabar el proceso individual de doping del director, sin querer se ha destapado todo un escándalo internacional. El alcance de esta pequeña idea de Fogel es impresionante. Ahí uno se puede dar cuenta de lo grandioso que se puede convertir una obra cinematográfica.

Pero por otro lado, el cambio tan radical de premisa, incluyendo el tono de la película, nos hablan de que como obra artística, este documental no alcanza a ser muy agraciado. Es decir, lo que hace Fogel de una importancia total porque contiene información poderosa que involucra temas serios internacionales. Pero una cosa es eso y otra cosa es la estructura del documental, el acomodo de la historia. Al final pareciera que sale sobrando todo lo relacionado al proceso de doping que Fogel estaba haciendo. Finalmente se involucra más en el tema importante, pero creo que muchas cosas del primer acto están de más.

Así que en conclusión, “Ícaro” es un documental sumamente valioso por su información, por el tema (el segundo) y por su alcance en el que llega a tocar situaciones más allá de las puramente artísticas. Bryan Fugel, el director, es evidente que logra, sin querer y más por suerte, dar con una historia impresionante y bien documentada. Pero eso al final no importa si tenemos ante nosotros un documental tenso y emocionante. Si bien la estructura de la narrativa no es del todo ortodoxa, al final deja una buena sensación y compromete a debatir más sobre esos asuntos.

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