“Isla de Perros”, detalles encantadores

Siempre que un director con estilo reconocido (y que generalmente ha destacado, porque luego hay otros como Michael Bay que sí tiene su estilo, pero qué estilito) saca una nueva película es importante apreciarla. A menos que seas Woody Allen con sus estrenos anuales, normalmente los directores con estilo suelen tardar, y esa espera puede resultar impaciente para sus fans. Wes Anderson tiene un peculiar estilo que en lo particular no me fascina del todo, pero en el que encuentro muchos detalles que me gustan y que entiendo por qué lo hacen destacar. Tiene un humor particular rayando en la caricatura, un extraordinario sentido del diseño de producción y un don en contar historias sacadas de cualquier buen cuento infantil. Con su más reciente película no decepciona, pues “Isla de Perros” (Isle of Dogs) refuerza su estilo narrativo a través de una historia apasionante.

La película va de un mundo donde los perros son dejados en una isla frente a las costas de Japón pues se cree que son los culpables de una enfermedad, pero a la isla llega un niño que busca a su perro perdido para rescatarlo y llevarlo a casa, por lo que los perros que viven en la isla lo ayudarán. Es una premisa simple, pero que funciona para desarrollar todo un rollo metafórico sobre la amistad, la justicia, la valentía y el amor. Son temas nobles que Wes Anderson defiende y que hacen que esta película sea encantadora, pues con la ayuda de su narrativa y especialmente de los elementos técnicos con los que Anderson suele vestir a sus películas lo hacen posible.

Claro, es una película animada, la primera que Anderson dirige desde “El Fantástico Sr. Zorro” (Fantastic Mr. Fox, 2009) de igual manera usando la técnica del Stop Motion. Ahora con las herramientas digitales, el Stop Motion se puede ver increíble, y esta película es un ejemplo de lo bien que puede resultar esta técnica. Yo no soy muy afín a este tipo de animación, pero debo reconocer que cuando hay un propósito detrás de las decisiones artísticas, cualquier técnica de película bien pensada será la correcta. Y la verdad es que no me imagino otra forma de llevar a cabo la narrativa de esta película siendo de Wes Anderson.

Quizá por ahí Anderson comete algunos fallos de guión más por la esencia de la historia que por errores narrativos. Por momentos está sobrecargada de momentos en los que perdemos el foco en los personajes. No es que sean tantos, pero pasamos de los perros al niño, y del niño a un grupo pro animales. Por supuesto, es el tipo de desarrollo de personajes que Wes Anderson suele hacer, como en “El Gran Hotel Budapest” (The Great Budapest Hotel, 2014) donde el reparto coral tiene un nivel de importancia similar. Quizá faltó ese elemento donde poner énfasis para cargar con la película y así mantenernos atentos en todo momento.

Pero de todas formas, “Isla de Perros” es una gran película porque narra una historia encantadora donde visualmente es impresionante. No es que los efectos especiales o visuales sean sorprendentes, sino que es su textura la que la hace sobresalir. Además, hay tantos detalles visuales que serán un regalo para el más observador. Pero es cierto que el discurso que defiende Wes Anderson está bien justificado con su narrativa animada. Sin duda, es una de las mejores película que podremos encontrar en estos momentos en el cine.

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