La navidad no empieza sin antes ver “Mi Pobre Angelito”

By December 16, 2014 Reflexiones No Comments

mi pobre angelito

…y en la cama… por canal 5.

La navidad es una celebración que ha mutado a lo largo de los años. Es un conjunto de tradiciones que tienen el objetivo de adorar a Jesucristo, pero en esencia sirve para acercarnos a los seres queridos. El objetivo de este post no es adentrarse a los orígenes de la navidad (para eso está Wikipedia), pero sí es importante recordar que con el paso de los años el enfoque de las tradiciones ha ido cambiando. Algunos todavía mantienen arraigadas ciertas rutinas en la celebración; otros (como yo comprenderé) han ido modificando ciertos aspectos. Me queda claro que una de las mutaciones en estos últimos años, especialmente para la gente joven (o no tan joven), es el visionado de “Mi Pobre Angelito” (Home Alone, Chris Columbus, 1990), una de las películas navideñas más exitosas de todos los tiempos.

Y es que a ojos de niño, la cinta protagonizada por un simpático Macaulay Culkin representa la esencia navideña. De entrada hay clima frío (que quizá sea algo superficial, porque en otras partes donde nos leen como en Argentina o Chile la navidad es algo calurosa, pero escribo desde México y acá la navidad sin clima frío no es navidad). También vemos una familia reunida (con sus rarezas, pero reunida). Observamos el gozo de libertad de Kevin, que refleja las aventuras de las vacaciones. Asimismo, la película reflexiona sobre la familia y la importancia de su unión. Y aunque con pequeños detalles (como las escenas en la iglesia), la cinta refleja el espíritu religioso.

Esa esencia navideña que emana “Mi Pobre Angelito”, y que en cierta medida también la tiene “Mi Pobre Angelito 2: Perdido en Nueva York” (Home Alone 2: Lost in New York, Chris Columbus, 1992), ha permitido situarla como uno de los grandes clásicos navideños. Sobre todo por su impacto global. Existen otras grandes películas navideñas, como mi favorita “Que Bello es Vivir” (It’s a Wonderful Life, Frank Capra, 1946), que por el paso del tiempo o por su alcance regional son simplemente pasajeras con el público actual. Sin embargo, precisamente el éxito comercial de “Mi Pobre Angelito”, ha hecho que perdure más allá, siendo una película obligada para estas fechas.

A ojos de adulto, la película es un claro ejemplo de placer culpable. Es una comedia muy divertida, como pocas. Entretenida al máximo. Todos los personajes son muy simpáticos y las situaciones se desarrollan inteligentemente. Buen trabajo de John Hughes, gran escritor y director de comedias juveniles ochenteras, que aquí escribe un guión familiar sin renunciar a su propia naturaleza mostrada en otras películas como “Mejor sólo que mal acompañado” (Planes, Trains and Automobiles, John Hughes, 1987). Aunque sí se pasa un poco de superficial, especialmente cuando se exagera con la comedia de “pastelazo”.

Sin duda alguna, “Mi Pobre Angelito” es la película navideña obligada. No me dejarán mentir, pero si la ven con la familia reunida, esa experiencia podría no olvidarse. Y así todos los años. Quizá tampoco sea la octava maravilla, porque ni de lejos lo es, pero tiene en su naturaleza un espíritu que muy pocas películas tienen. Ahora, no sé si la pasarán por canal 5, en una de esas sí. Pero ahora con los servicios de streaming, como Netflix, uno lo puede encontrar sin ningún problema. Hasta que no llegue otra película con el mismo impacto, “Mi Pobre Angelito” será la obligada en estas fechas.

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