“Las Chicas del Cable, temporada 1”, el melodrama en su apogeo

Creo que ando un poco desconectado de las series de televisión en español, y no porque no sepa que existan, sino que sólo me llegan las mexicanas o las españolas y tengo mucho prejuicio con muchas de ellas. Eso está mal, por supuesto, pero es que ninguna serie nueva que llega me ha cambiado esa percepción que tengo. De las series latinas parecen ser solamente melodramas con narcos y esas cosas, y las series españolas no sé porqué pienso que son puros melodramas históricos con chicas rubias. Me di la oportunidad de ver “Las Chicas del Cable”, la nueva serie de Netflix venida de España, y lo que me encuentro es precisamente el típico melodrama histórico con chicas rubias, pero al fin y al cabo un muy buen melodrama.

La serie cuenta la historia de Alba, una chica con un difícil pasado, que se hace llamar Lidia cuando entra a trabajar a la compañía de teléfonos más grande del país (no sé porqué no tiene nombre o no lo dicen) para robar dinero para sus deudas, pero se reencuentra con Francisco, el director de la compañía, que resulta ser su ex-novio de la juventud… y pues de ahí todo el culebrón melodramático, ¿Sigue enamorada del pasado? ¿Buscará de todas formas ser independiente? Es una vil telenovela, con todos los ingredientes de ese melodrama romántico de amor imposible. Por ende, el argumento no resulta innovador, al contrario, tiene todos los clichés de giros argumentales que se hacen precisamente en el género.

Obviamente, como en toda telenovela, están otros personajes secundarios con sus propias historias que están entrelazadas con la principal, y a veces hasta mejor resueltas. Pero creo que lo importante no es precisamente cómo llevan a cabo el desarrollo de la historia, porque si uno va con la idea de ver un buen melodrama hasta lo pueden dejar pasar. Dices “va, me la compro a pesar de sus cosas un tanto exageradas o de sus enormes casualidades”. Lo importante es la factura técnica y creo que ahí está muy bien. Nada que ver con las mexicanas, pero nada. Y no es que en esta hay más dinero, no, simplemente supieron acomodar con mucho cuidado, responsabilidad y rigor en 8 capítulos todo el presupuesto; no que en México que con el mismo presupuesto se hacen 60 capítulos chapuceros y de relleno.

Tiene buena fotografía, buenos escenarios, en general todo lo técnico está muy bien. Quizá lo único que sí de plano me saca mucho de onda es el uso de la música. De pronto están en una fiesta, y en todo momento hay música electrónica de 2016 como ambiental, cuando se supone son los años 20 del siglo XX. Quiero entender que es música para el espectador y no para los personajes, pero es que sí saca mucho de onda, porque, como repito, pareciera es que ambiental. De todas formas, “Las Chicas del Cable” merece la pena a pesar de su tono melodramático en todo lo alto.

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