“Las Chicas del Cable, temporada 2”, seguimiento melodramático

By December 25, 2017 Críticas No Comments

En México ha pegado mucho este tipo de series españolas donde el melodrama histórico se hace presente. Cosas como “Velvet” o “Gran Hotel” tuvieron su éxito gracias a plataformas como Netflix. Precisamente es este servicio de streaming quien apuesta por otra producción de similares características, pues está al pendiente de los datos que generan el visionado de este tipo de producciones. En abril estrenaron la primera temporada de su primer serie española, y no tardaron mucho para volver con una segunda tanda de episodios. Sin embargo, el buen hacer técnico no puede hacer frente a una falta de ideas argumentales, dejando a la segunda temporada de “Las Chicas del Cable” como un seguimiento de los mismos conflictos de su primera temporada.

Como sucede casi siempre cuando volvemos a una serie, esta segunda temporada comienza casi donde terminó la primera. Seis meses después, el secreto de Lidia ha hecho que los amigos Carlos y Francisco se enojen entre ellos y con ella, aunado a que las demás chicas siguen con sus problemas. Y lo que hace esta segunda temporada es volver a esos conflictos que, si bien no han sido resueltos, los han estado alargando demasiado, gracias a que se siente el forzamiento para mantener tenso los problemas. Así, Ángeles tiene el mismo problema de que le pegan, aunque las consecuencias se vuelven peores con ese golpazo. Marga y Pablo se quieren, pero la misma vieja los quiere separar otra vez, y Carlota sigue con sus problema de identidad e independencia. Claro que al haber más trama hay que seguir con las consecuencias de las anteriores, pero acá pareciera que son los mismos problemas, nada más que alargados.

Aunado a que cada vez la resolución de las cosas se siente más forzado, la serie termina por fastidiar un poco. Se pone denso el camino cuando no nos dan otros puntos de interés que sean un aire fresco para los protagonistas. Si bien hay nuevos personajes, estos no consiguen tener cierta relevancia para hacer las cosas más interesantes. Y esto es porque, insisto, se alargan las tramas que vienen arrastrando, lo cual disminuye el interés y, por lo tanto, enseña las debilidades con la que los guionistas van construyendo las tramas. Y perdón, pero me sigue haciendo ruido el uso de elementos musicales que no son acordes a la época que lo cuentan. Yo sé que es incidental y su objetivo sirve para efectos dramáticos, pero me sacan del visionado, desconcentrándome de lo que estoy viendo.

Así que sin más, estos nuevos episodios de “Las Chicas del Cable” continuan los problemas dramáticos de los personajes vistos en la primera temporada. Para aquellos que no se enganchan con el género melodramático y lo que buscan es una frescura argumental, probablemente esta será una decepción. Yo entro en ese grupo, por lo tanto la serie no me ha parecido algo a que haya que destacar. Pero sé que hay público que defiende a capa y a espada este tipo de producciones, gracias a su factura técnica y a los elementos propios del género melodramático que han sido utilizados de manera correcta para venderla al público.

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