“Las Hijas de Abril”, acompáñame a ver esta triste historia

Aparte de ser cinéfilo, también soy pambolero. Por lo menos me gusta verlo. En estos días está lo de la selección mexicana en la Copa Confederaciones 2017 y el tema que ya me tiene harto (porque llevan tres días sin parar, mañana, tarde y noche) es la rotación de Juan Carlos Osorio, el técnico de la selección. Ciertamente, a mí no me gustó cómo jugaron contra Nueva Zelanda, pero al final y al cabo también me vale un cacahuate si hace rotaciones o no. Total, es futbol, no es que nos vayamos a morir. Es el estilo del entrenador, y si eso le da para ganar, pues qué mejor. Y así como en el fútbol, en el cine también hay estilos, nos podrán gustar o no, pero un director con personalidad se casará con su estilo y ni le reclames porque no te va a hacer caso. Uno de los estilos que menos me gustan es el de Michel Franco y en su nueva película vuelve a hacer lo mismo. “Las Hijas de Abril” confirma el estilo de su director, oscureciendo las situaciones sólo para provocar.

El nuevo capítulo de “Mujer, casos de la vida…” ejem, perdón, la película de Michel Franco va de una madre española que va a Puerto Vallarta a ver a sus hijas porque una de ellas, la de 17 años, salió con su domingo 7 por lo que el plan es ayudarlas. Todo bien hasta que los problemas con la crianza la obligan, según esto, a hacer barbaridad y media con sus hijas, con su nieto y con su familia. La premisa en realidad no tiene mucho chiste, enmarcada en un melodrama muy denso, un género que bien se da en México (no sé por qué, pero nomás hacen eso). Por lo que quizá esperaba una reflexión más profunda e interesante de las situaciones, dado que no es una película de mucha manufactura. Pero en realidad se trata de una historia ligeramente superficial, con algunos giros de guión un tanto inesperados que sólo provocan al espectador.

Yo siempre he dicho que lo mejor es entretener y al mismo tiempo ser muy profundos con la historia y sus personajes. El chiste en el cine es decir grandes cosas dentro de un espectáculo. Ya de entrada, el cine de Michel Franco no es espectáculo. Tampoco pido explosiones ni nada eso, pero sí algo más movido, con un ritmo que nos invite a estar atentos. Al final, Franco logra nuestra atención, pero no por su pericia en la realización, sino por los efectos de impacto de una que otra secuencia. Tal parece que lo único que puede hacer para que recordemos su película es la inclusión de escenas fuertes, con personajes oscuros y decisiones perversas. Porque también se veían cosas de esas (algo exageradas hay que decirlo) en “Chronic: El Último Paciente” (Chronic, 2015) y sobre todo en “Después de Lucía” (2012). ¿Pero la reflexión de eso? ¿Cuál es el punto de la película? ¿Lo tenemos que suponer?

La película se siente lejana y eso es porque los personajes, aunque bien desarrollados, no creo que estén bien construidos. Es decir, no hay mucha conexión entre el público y los personajes. Si no se logra conectar al espectador con el personaje, entonces la aventura se vuelve más densa, incluso más lenta. ¿No es lenta la película? Aparte no tiene una buena fotografía, no le saca provecho a otros elementos cinematográficos que la pudieran vestir mejor. Es muy simplona técnicamente, y si a eso le agregas que el guión es muy mediocre, pues la película realmente no vale la pena.

En conclusión, “Las Hijas de Abril” es una película que confirma el estilo de Michel Franco, un estilo que procura hacer las cosas con poco. El problema es cuando la ambición de ser más de lo que puedes, producto de poca creatividad, hace que se note la pobreza del producto. Si el valor de producción está en una historia mal contada, por supuesto que hay serios problemas en el resultado final. Lamentablemente, esta película no aporta nada al cine y menos a tu inteligencia.

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