“Me estás matando, Susana”, la comedia seria

By August 20, 2016 Críticas No Comments

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A veces uno ve una película y no se pone a pensar en el contexto en que fue hecha. Mucho tiene que ver el objetivo de la cinta. Hoy en día, el cine mexicano parece que quiere dejar de hacer películas de crudas realidades, las de drogas, narcos, prostitución y todas esas que inundaron la sección de cine mexicano en Blockbuster a principios de siglo. Ahora, parece que quiere ser más amable, pues el público lo pide… yo lo pido. Pero en ocasiones no deja de haber esa intención de dotar a las películas cierto aire “intelectual”, como si las películas de entretenimiento sean malas sólo por contener una premisa comercial. Ojo, no estoy diciendo que el cine comercial siempre sea bueno, pues tiene que ser inteligente en todos los sentidos y en ocasiones, como en todo en la vida, existen varias que no alcanzan llegar a una buena calidad. Pero la discriminación desde la misma producción cinematográfica existe, y eso se puede ver en el objetivo de las películas. Claramente, “Me estás matando, Susana” es una película pequeña que se cree más, pues el tono cómico serio no le ayuda a tener una buena consistencia.

La película dirigida por Roberto Sneider, trata sobre un actor mediano cuando su esposa se larga sin avisar a los Estados Unidos. Así que él la busca para descubrir que su matrimonio no es tan bonito como la tradición dice que es. Temas de ego (desde ahí ya empezamos mal), machismo, prejuicio e infidelidades es lo que presenta Sneider en esta historia basada en la novela “Ciudades Desiertas” de José Agustín. Y si bien las presenta bien, tampoco descubre nada nuevo. Es como si me dijera, “Mira, te voy a presentar un color, es el rojo”… Sí, ya conozco el rojo. La película, entonces, no trasciende como debería, y la única forma que le quedaba para impresionar es en la forma de contar la historia.

En este punto, Sneider tampoco innova nada, limitándose a contar la historia desde un punto de vista estándar. Que la historia fluya sin que las decisiones narrativas aporten emociones o comuniquen algo más allá de lo que vemos en la escena. Deja que los actores, aunque no lo hacen mal, tomen el control de la película. Y de cierta forma, eso hace que no haya un balance ideal pues el tono del guión con el tono que los actores proponen no es muy acorde. Parece una mezcla extraña entre comedia, pero al mismo tiempo seriedad. Sneider parece que no les dijo que esto era comedia, que deberían de echarle más energía. Acá, los actores están de flojera y por eso, el tono de las situaciones resultan extrañas. No alcanza a subir la actuación a su punto, y por eso se quedan cortos.

En conclusión, “Me estás matando, Susana” (que feo nombre, por cierto) resulta un tanto desequilibrada. Por un lado, el guión está escrito para lucir divertido. De pronto nos encontramos con situaciones chistosas, como toda la parte de choque entre Eligio y la cultura estadounidense. A veces la forma ridícula de ser de Eligio lo pone en situaciones absurdas. Aunque por otro lado, la dirección de Sneider no encuentra en su trabajo un tono acorde al guión. Los actores no están en la misma sintonía que la propuesta del guión. Y eso hace que, aunque no se ve nada forzado, el trabajo narrativo carezca de energía. Como si esperaran hacer una película intelectual desde una comedia divertida, sólo que el tino no les dio.

estrella regular

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