“Mi Amigo el Dragón”, la amistad mágica

By September 21, 2016 Críticas No Comments

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Nadie duda que Disney domina el entretenimiento como nadie y es quien lidera la moda en ese sentido. Ha puesto de moda a los superhéroes y ha puesto de moda a “Star Wars”. Tiene un rato que sus animaciones sin Pixar también le generan buenas cuentas; y ahora ha seguido un modelo de remakes de sus clásicos animados que, si bien es lo que más se le ha dificultado echar a andar, la gente ha respondido con gran interés. Yo no soy el caso, pero reconozco que hay mucho mercado deseoso de las mismas historias con un enfoque moderno. Este modelo empezó titubeando, pero con el paso del tiempo ha dado buenas producciones como “Cenicienta” (Cinderella, Kenneth Branagh, 2015) y “El Libro de la Selva” (The Jungle Book, Jon Favreau, 2016), y ahora es el turno de “Mi Amigo el Dragón” (Pete’s Dragon), una película con alta dosis de entretenimiento para toda la familia.

Es el remake de la poca conocida “Mi Amigo el Dragón” (Pete’s Dragon, 1977) de Don Chaffey, una película que combinaba el live action con la animación 2D para recrear al dragón. Además, daba espacio a momentos musicales que a poco menos de 40 años después lucen acartonados. A diferencia de otras películas animadas de Disney que realmente no requieren un remake, como el caso de “Dumbo” o “La Bella y la Bestia” que están próximos, esta sí tenía los requerimientos para llevarse a cabo. Muy pocos la conocían y con la nueva tecnología (que dentro de 50 años seguramente va a ser obsoleta) le dan un buen lavado de cara. La historia va de Pete, quien vive en el bosque junto a su amigo dragón Elliott, pronto son descubiertos y por un lado tienen de aliados a Grace ya su padre, y por el otro se se enfrentan a la cacería de la policía testaruda.

En sí, la premisa va de lo mismo que muchas otras historias enfocadas a un público familiar tienen. Los temas como la amistad y el amor triunfan sobre la incredulidad y la avaricia. Eso también lo tiene esta película. Pero no quiere decir que no valga la pena, al contrario. Una película se diferencia de otras gracias a su narrativa fresca y original, y eso es lo que hace el director, David Lowery. Tampoco es que sea un descubrimiento, pero Lowery sabe en todo momento desde qué tono sujetar a la película. En todo momento es congruente con el tipo de relato que tiene en sus manos y lo representa con mucho encanto y dedicación. Se notan las ganas por hacer una película equilibrada, manteniendo la importancia de los temas y su desarrollo con la aventura entretenida.

Quizá “Mi Amigo el Dragón” no sea una película que proponga algo novedoso cinematográficamente, ni tampoco tiene una gran producción que maravilla más allá de lo impensable. De hecho es muy modesta. No es de esas que va con la bandera pretenciosa por hacer una obra que cambie para siempre el panorama. Es una película sencilla, pero con mucho corazón. Se nota todo el tiempo que las personas involucradas en este cuento hacen lo mejor con mucha humildad. El objetivo es entretener a toda la familia con una historia de una gran aventura, y ciertamente se consigue.

estrella buena

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