“Ocean’s 8: Las Estafadoras”, mucho cambio para poca cosa

No sé, vivimos en una actualidad donde no se puede decir nada porque la gente es más susceptible a enojarse, y si se enoja tú eres el culpable por no respetarla. Hay muy poca crítica y esta tiene que estar caminando de puntitas para no herir susceptibilidades. Por eso luego vemos maneras de ver la vida que tratan de ser cambios abruptos, pero que en esencia no cambian nada, simples detalles. Como los remakes que se han hecho últimamente cambiando personajes masculinos por femeninos como si eso fuera una bocanada de aire fresco. Y la verdad es que no, porque en cierta medida da igual el género, lo importante siempre es la historia que cuentas. Si al final cuentas una historia mediocre con mujeres en vez de hombres, lo mediocre siempre va a estar ahí. Es un poco el caso de “Ocean’s 8: Las Estafadoras” (Ocean’s 8), una película con un gran elenco en medio de una historia simplona.

La película va de Debbie Ocean, quien como su hermano Danny en la trilogía original (que ya era un remake) sale de la cárcel para formar un grupo de estafadoras (como la de su hermano) para robar un collar de 150 millones de dólares en una gala en Nueva York. En cierta medida, es un spin off con el mismo plot no sólo de la primera “Ocean’s”, sino de las películas de estafas. Y es que ya está bien choteado el hecho de un líder queriendo hacer un equipo para robar algo con buenas intenciones. Por eso el guión no destaca en absoluto, dejando algunas que algunas secuencias se desarrollen en piloto automático, con soluciones rayando en la incongruencia y simplicidad. Aunado a una dirección que no se arriesga, la película cae en clichés del género todo el tiempo.

Lo único a destacar, y que claro que evita el desastre, es la calidad de las actrices y su química. Sandra Bullock podrá no ser la mejor actriz, pero siempre emana un carisma que hace que nos involucremos con ella. Sus interacciones con Cate Blanchett y con las demás actrices siempre eleva a la película a niveles dignos, haciéndonos que nos preocupemos por ellas. Lástima que sus aventuras no estén a la altura, pues la oportunidad estaba servida y creo que no se arriesgaron en tomarla.

Al final, lo que sucede con “Ocean’s 8: Las Estafadoras” es que demuestra que una película no se refrescará sólo si le cambias pequeños detalles, si le pintas aquí o le cortas allá. El hecho de poner a mujeres protagonistas no implica que la película será más interesante. Porque si al final estamos viendo la enemil historia de estafadores, ¿qué novedad hay? Creo que la película contiene un guión mal concebido una dirección invisible. Sólo las actrices, porque son buenas, logran capturar la atención por su capacidad interpretativa y por algún momento aislado, porque en general la película nunca se esfuerza por ser un espectáculo novedoso en esencia.

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