“Operación Red Sparrow”, espías en cliché

No lo sé, pero creo que el cine de espías es el cine más alejado de la realidad sobre algo real. No sé si me expliqué. Es decir, sabemos que existen espías en todo el mundo. Los espías son gente que trabaja generalmente para un país determinado y que se infiltra en secreto o haciéndose pasar por otra persona en otro país o cualquier organización para sacar información que sea beneficioso para el país del cual trabaja. Por todo lo que he leído sobre espías verdaderos, su uso de la tecnología y las cosas que pueden hacer, la serie de “The Americans” es la ficción que más se acerca a la realidad de espías. En esa serie los espías no son héroes de acción ni causan destrozo y medio; al contrario, son discretos, aunque siempre con la tensión propia del oficio. Pero pareciera que en la ficción esa no es la norma, y los espías en realidad son como James Bond o Jason Bourne, viajando por el mundo para cumplir misiones de vida o muerte. Y eso es lo que ofrece “Operación Red Sparrow” (Red Sparrow), una película con los clichés de espías solo que con una mujer protagonista.

La película va de Dominika, una espía rusa que trabaja de eso en contra de su voluntad (porque es de Rusia y allá no hay libertad según los gringos, obviamente) cuando en una misión tiene que encontrarse con un agente de la CIA infiltrado en Rusia que le cambiará la vida. La película está construida en base a una fórmula ya preconcebida en muchas películas del género. Sin ir más lejos, “Atómica” (Atomic Blonde, 2017) más o menos iba de lo mismo. Pero vemos cosas sacadas de James Bond, de Jason Bourne o de cualquier otra película de espías sexys. Por ende, la película no es original ni creativa ni fresca ni nada de eso. Se le ven los clichés a pesar de intentar cambiar ciertos detalles o ciertos momentos de tono de lo ya acostumbrado. Porque al final es una mujer espía, y rusa, con la cara de Jennifer Lawrence, ganadora de un Oscar… por lo que es una película que tiene que tener un look más soberbio que cualquier otra película del género. Sólo que en profundidad, en argumento, pero especialmente en narrativa, esta película es otra más del montón.

La dirección es de Francis Lawrence, el mismo que hizo todas las secuelas de “Los Juegos del Hambre” (The Hunger Games, Gary Ross, 2012), por lo que ya tiene experiencia trabajando con su tocaya de apellido. Y de hecho en cuanto a interpretaciones está bien. Se ve que le echan ganas y que se toman las cosas más en serio. Especialmente Jennifer Lawrence que carga con la película y que de alguna forma es la que evita que no sea un aburrimiento. Pero los intérpretes no pueden aprovechar mejor sus personajes si estos no están bien escritos, y en vista de que la película tiene muchos clichés tomando cosas formuladas de género, las actuaciones se ven limitadas. Igual la realización de Francis, quien no es capaz de darle a la película una narrativa más inspirada. Todo es muy convencional en su tipo de dirección que no se observa por ningún lado un intento de hacer algo novedoso.

Pero al final “Operación Red Sparrow” logra ser entretenida a pesar de sus varios defectos. Y es entretenida por el buen hacer de sus actores y por uno que otro momento, pero nada más. Lástima que el guión y la realización no hayan estado a la altura pues pudo haber sido una película más memorable. Optaron mejor por los convencionalismos del género de espías, sólo que con una mujer sexy de protagonista. O sea, James Bond en faldas. Lo peor es que se nota el discurso gringo mediocre señalando a las cosas o personas no gringas y eso puede ser peligroso, sobre todo si una persona tonta (porque hay personas tontas) no sabe analizar los contextos ni leer el subtexto de la obra. Pero bueno, una película que si no es mala, tampoco es para ser considerada como algo bien hecho.

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