“Orange is the New Black, season 4”, más divertida

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Hay producciones que tienen muy bien definido su tono y su género. Con eso juegan y ya dependerá de cada quien si le gusta o no. Pero hay veces en que las producciones, por su valentía de arriesgar y ofrecer algo nuevo, mezclan tonos y géneros. De hecho, prácticamente cualquier producción audiovisual que se destaque hoy en día tiene la característica de ser un híbrido de tonos y géneros diferentes. La cosa es que esa mezcla funciona, pero hay veces que no funcionan y terminan siendo un desastre. Digamos que el sentido común es el que permite hacer bien las cosas. El caso es que la serie penitenciaria de Netflix tiene esa característica que juega con varias tonos y géneros. La cuarta temporada de “Orange is the New Black” combina a la perfección el drama y la comedia, siendo más divertida y entretenida que sus entregas anteriores

La temporada termina donde terminó la anterior. Esto es, con la mini escapada al lago sucio que está a un lado de la cárcel de parte de las convictas. Sólo que en vez de volverte a describir las situaciones y el lugar dónde están paradas los personajes, inmediatamente empiezan los problemas que tardarán en resolverse (o no) toda la cuarta temporada. Puede sonar algo lógico, pues quién quiere desaprovechar el tiempo. Sólo que yo no destaco el que lo hayan hecho, si no cómo lo hicieron. Prácticamente, la nueva temporada toma el control desde el principio con situaciones sumamente interesantes. Destacando las tramas de Alex y el sicario muerto, la de Judy King y todo lo que ocasiona la sobrepoblación en la cárcel.

Lo que me gustó mucho fue la evolución evidente en esta temporada. Porque pasamos de una drama-comedia a algo más dramático en la segunda temporada. Luego, la tercera como que regresó al tono de la primera, y esta explora más la comedia con el drama. Este viaje de onda podría ser erróneo para algunas otras series, pero acá siempre está funcionando y, lo que es mejor, siempre está asombrando. Mucho tiene que ver lo coral del reparto. Desde hace mucho tiempo que Piper dejó de ser la protagonista para darle más peso a las demás mujeres en prisión, y aunque eso me siga pareciendo equivocado, por lo menos ha dejado que otras tramas y otros personajes sean igual de importantes y, por lo tanto, un nuevo descubrimiento conforme pasan los episodios.

Y es que todo está totalmente integrado. Uno podría pensar que tantas tramas podría desordenar al show, pero no. Todo está armado de forma equilibrada y bien pensada. Prácticamente todos los personajes que interactúan entre sí tienen química. Parece fácil, pero poner en orden todo lo que vemos en pantalla es de las cosas más complicadas que hay en el mundo de la ficción. Imagínense, poner las tramas en su lugar en 13 episodios de una hora de duración.

Así que en conclusión, “Orange is the New Black” está en su punto. No ha bajado su nivel por nada. Yo pensé al ver la tercera temporada, que ciertamente no es la mejor, que el show iba a seguir apagándose poco a poco, con repeticiones de los mismos personajes en las mismas situaciones de siempre. Pero no. Afortunadamente, ha habido una evolución donde se percibe una frescura inigualable. La serie es dinámica, entretenida y divertida. Hay drama, claro, pero también hay mucho humor original y creativo. Sin duda, una de las mejores series del año.

estrella excelente

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