“Orphan Black, season 4”, innovando la premisa

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Casi todo el mundo habla de las mismas series, “Game of Thrones, “House of Cards” u “Orange is the New Black”. Mucho se debe a que buena parte de ellas están presentes en los premios más destacados de la televisión. Pero hay otras series de las que casi nadie pela, pero que merecen toda la atención del mundo por su alta calidad (y que siguen vivas por eso). Y no es por nada, pero esas son las que más disfruto, pues sin necesidad de corresponder a un amplio margen de seguidores, estas series como “The Americans” o en su momento “The Killing” construyen una historia bien estructurada, pensada para un objetivo que se cumple tras ciertas entregas. Una de ellas es “Orphan Black” que en su cuarta temporada da un cambio completo a lo que era antes, pero sin perder el interés y el impacto de siempre.

Desde el principio, la serie me atrapó con su misterio y su intriga que conllevaba la situación de usurpar a una persona idéntica. Pronto, la cosa cambió a un misterio más grande que se convirtió en complot. Ese complot creció hasta convertirse en un sistema que trata de penetrar en las sombras. Es una cosa muy interesante porque la serie da soluciones a los conflictos con más problemas diferentes. Es decir, la historia nunca termina para Sarah, sin que eso signifique un desgaste o una repetición que canse en absoluto, y he ahí su grandeza. Hay nuevos misterios, pero sin dejar atrás el origen de todo esto. De hecho, creo que fue buena apuesta profundizar en los motivos de Beth para suicidarse conectándose con los nuevos conflictos.

La serie sigue siendo una ventana de lucimiento para la actriz principal, Tatiana Maslany, quien hace a quién sabe cuántos personajes diferentes. Todos sus personajes han crecido también, así que es más impresionante ver cómo han cambiado con el paso del tiempo y cómo le ha dado diferentes matices a cada una de ellas. Prácticamente sus personajes tienen que ver en todas las secuencias y eso es algo con lo que carga la actriz de una manera extraordinaria. Además, algunos actores de soporte también tienen mucho qué ofrecer, especialmente Félix que ahora profundiza más con su personaje, dejando de lado un poco el servir de compinche chistosín de la protagonista.

Además, la temporada está muy bien contada y narrada. Después de cuatro temporadas uno pensaría que ya vio todo lo que visualmente pudieran ofrecer. Sin embargo, acá vemos algunas cosas en las que se arriesgan. Claro, nunca logran desmarcarse del estilo que la serie ha tenido a lo largo de existencia, pero juegan más con la narrativa. La fotografía ha ayudado mucho a que exista más creatividad a la hora de contarnos la historia, siendo más lúgubre, pero al mismo tiempo más acorde a la ambientación con la que la serie se ha acercado.

En resumen, la cuarta temporada de “Orphan Black” es una gran entrega que sin duda hace avanzar la calidad de la serie mucho más. De hecho, creo que la tercera había sido algo más repetitiva en comparación con la segunda o, por lo menos, sin esa evolución cualitativa que sí tiene esta cuarta entrega que recién termina. La serie, afortunadamente, termina en la siguiente temporada, cosa que ayudará definitivamente a poner todas las piezas del rompecabezas que faltan para así cerrar de la mejor manera posible. Mientras tanto, van en buen camino.

estrella excelente

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