“Rumbos Paralelos”, casos de la vida real

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Yo digo que a estas alturas de la vida, donde el entretenimiento se vuelve competencia en muchas formas, el artista en cuestión debe saber para qué está hecha su propuesta, en este caso audiovisual, cine pues. Yo soy de la opinión, no sé si la compartan conmigo, de que el cine debe ofrecer un espectáculo audiovisual trascendente, donde la historia deba ir de la mano íntegramente con la parte visual y auditiva de una forma muy creativa y, por ende, artística para diferenciarse de otras propuestas de menor factoría (entiéndase la series de tv). No por nada el boleto cuesta 80 pesos. Entonces, si a mí me ofrecen una película con un tono melodramático influenciado por la telenovela mexicana, es obvio que me voy a molestar. Eso es lo que encuentro con “Rumbos Paralelos”, una película con una partida interesante, pero con un enfoque forzado hacia el lado sentimental.

La historia trata de dos mamás que casualmente tuvieron a sus niños el mismo día en el mismo hospital y que sin saberlo se fueron a sus casa con el niño de la otra. Por casualidad se enteran del error y ahí es donde comienza el meollo del asunto y los problemas de la película. La película de Rafael Montero tiene la misma premisa que una película buenísima japonesa que se llama “De tal Padre tal Hijo” (Soshite Chichi ni Naru, Hirokazu Koreeda, 2013). No digo que sea un plagio ni mucho menos, pero es inevitable no compararla con aquella película puesto que las dos tratan de lo mismo… pero exactamente de lo mismo. Ambas caminan hacia una historia que intenta buscar la mejor manera de criar a un hijo, si es con un padre biológico o el que actuó como padre todo el tiempo. Ese debate creo que durará toda la vida. Incluso, la película de Koreeda no da una respuesta definitiva, y de ahí su grandeza. Pero esta de Montero pierde mucho pues su propuesta ya se había realizado y mucho mejor. Aquí aplica la frase de “El pega primero pega dos veces”.

La película de Koreeda no se apega a las emociones. Es decir, te muestra las respuestas que hay, las soluciones al conflicto digamos, sin una clara postura. Simplemente se muestran y el público tiene que pensar independientemente por la mejor opción. Eso se aplica por la frialdad del relato japonés, gracias a la idiosincrasia, cultura o forma de ser de los japoneses. Pero acá… Montero quiere también debatir, pero se nota hacia dónde quiere ir. Y es evidente cuando trata de manipular hacia un lado sentimental. No era necesario. Porque eso quiere decir que la película se fuerza hacia un lado que debió de haber estado neutral.

Pero quizá lo peor no sea eso. Pues al final y al cabo es una postura personal que debió de guardársela, pero igual y es respetable. La cosa es que lo hace con el melodrama a todo lo que da. Pero un melodrama falso, a la “Mujer: Casos de la Vida Real”. Lo maquilla con una técnica cinematográfica un poco trompicada, con movimientos y puesta en escena que no vienen al caso o no aportan nada a la historia. Montero al final hace una película rutinaria, que no aporta nada, menor a lo que ya existe y vilmente manipulable.

Lamentablemente, “Rumbos Paralelos” es una película menor en prácticamente todos los sentidos a otras cintas, porque no nada más es la japonesa hay muchas otras, que comparten el mismo tema y la misma premisa. Creo que el tono es erróneo, pues le da un sentimentalismo innecesario que la hace ver falsa, y además es aburrida. Una pequeñita película por la que no tiene caso gastarse un peso.

estrella mala

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