“Sexy por Accidente”, de buenas intenciones

Las películas buenas siempre tienen un discurso congruente. Independiente de cuál sea este, o si estamos de acuerdo o no, toda película tiene que sostener un discurso por el cual fue creado. Normalmente, nos gustan los discursos positivos, esos que son más esperanzadores, felices y alegres, donde encontramos al final alguna respuesta para ser feliz, encontrar el amor o hacer bien las cosas. Normalmente funcionan porque son aspiracionales. Pero aunque siempre es importante el discurso, las formas no se deben descuidar, pues el resultado puede tornarse superficial o falso. Y eso es lo que sucede en “Sexy por Accidente” (I Feel Pretty), una película con un mensaje claro aunque para llegar ahí las formas no fueron las correctas.

La película va de Renee, una treintañera llenita con una muy baja autoestima cuando un día se golpea la cabeza y ahora se ve sexy, lo cual le ayudará a sentirse segura en todas las cosas que haga. La película es una comedia que sigue una fórmula tradicional de viaje soñado, luego le cae el veinte, y al final se acepta como es. Este tipo de películas las hemos visto muchas veces desde “Amor Ciego” (Shallow Hal, Farrelly Brothers, 2001), pasando por “Si tuviera 30” (13 Going on 30, Gary Winick, 2004) o todavía antes con “Quisiera ser Grande” (Big, Penny Marshall, 1988), donde el protagonista sufre un cambio de visión que le ayudará a comprender las cosas y aceptarse a sí mismo. El cómo va progresando su aceptación, en esta película, resulta sencillamente similar a todas esas, por lo que al final resultan las cosas muy predecibles.

Y es que a lo mejor se veía venir, pues la película todo el tiempo se agarra de clichés o exagera ciertas situaciones para que nosotros como espectadores tengamos demasiadas claras las cosas. De hecho, aparece luego un personaje que realmente es sexy, pero tiene baja autoestima y es cuando el personaje de Amy Schumer le dice en pocas palabras que le baje a su pedo porque no es cierto. ¿No sería más interesante explorar una historia así en vez de la clásica chica gordita de baja autoestima que al verse súper buena ya mejora su actitud? Y ahí está el problema de esta película, los clichés son básicos, los chistes poco originales y la sucesión de secuencias carecen de una intención más ambiciosa en términos innovadores.

Ahora, a lo mejor me estoy viendo exigente. Porque de todas formas esta película también se hizo para el más puro entretenimiento. Y lo bueno que tiene esta película es que conecta muy bien con el espectador en un sentido de personajes, más no de situaciones. Es decir, tenemos un problema de las cosas que les suceden, pero fácilmente nos podemos identificar con ellos por cómo son mostrados, en sus interacciones en la química que hay entre ellos. Eso ayuda a que estemos atentos a lo que acontece en la película, y aunque al final podamos decir que exageraron o que estuvieron ciertas cosas pasadas de lanza, la película resulta hasta cierto punto disfrutable.

Así que sin más, “Sexy por Accidente” es la típica película de comedia con una fórmula que va directamente al grano de su mensaje. Lo hace quizá de una forma muy descarada, pues las secuencias que suceden están plagadas de clichés y exageraciones. Sin duda, el guión no es el fuerte de esta película pues en vez de irse por un lado quizá más interesante, optan por la simplicidad y la superficialidad del tema para efectos obviamente de entretenimiento. Sin embargo, el buen hacer de los actores permite que siempre estemos atentos a lo que les pase pues la conexión hacia ellos permite un fluido visionado.

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