“Sicario: Día del Soldado”, entretenida a pesar del mensaje

He conocido a mucha gente que le gusta el cine y no necesariamente son iguales. Conozco a gente que sólo le gustan algunas películas de género, otras que se clavan más en lo visual, otras que se meten más en las historias y otras que mezclan la importancia de la política con el cine. Estas últimas, por ejemplo, son generalmente opuestas al país de los Estados Unidos, aborreciendo todo lo que se crea, produce y se dice ahí. No es que me sean fan de los gringos, pero tampoco hay que ser extremo. Todos tenemos nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas. Pero poner esos puntos como factor para analizar una película no me parece lo más adecuado a menos que sea muy evidente. Y ese es el caso de “Sicario: Día del Soldado” (Sicario: Day of the Soldado), una película absurda por su mensaje, pero entretenida en términos cinematográficos.

La película va del agente federal Matt Graver quien tiene que cumplir la misión de generar una guerra entre los narcos porque resulta que estos, al controlar la frontera con México, trafican también a terroristas. La premisa puede resultar congruente e incongruente depende el caso. Congruente porque te cuentan cierta historia que tiene su inicio, desarrollo y final, hilan los puntos, motivaciones, desarrollo de personajes y todo eso de una forma correcta, hasta ahí. Pero es también incongruente porque sabemos, sobre todo en México, que eso no es cierto. Claro, a lo mejor exagero porque obviamente “Star Wars” no existe, pero es congruente. Pero el hecho de inventar cosas en un escenario real donde en la actualidad existen puntos de vista polémicos llevados a la superficialidad de la ficción no es del todo conveniente, porque en el público, por lo menos el mexicano, genera una distracción gratuita que poco ayuda para pasarla bien.

Es decir, cuando una ficción involucra un escenario real transgredido vendido como algo serio es evidente la falta de rigor argumental. ¿Por qué contar una historia de que los narcos trabajan con terroristas? ¿No se pudieron quedar en lo normal o en lo real? ¿Por qué eso cuando Trump está friegue y friegue con los inmigrantes? Es una premisa como la de “Sharknado”, ¿no? existen tiburones y existen tornados en la realidad, pero no existe tornados de tiburones. Bueno, pues esa sensación extraña la tuve al estar viendo esta secuela de “Sicario: Tierra de Nadie” (Sicario, Denis Villeneuve, 2015). La mezcla de ciertos escenarios, “peligros para Estados Unidos”, revelan la poca seriedad y la superficialidad de un tema importante que resulta polémico en la actualidad.

Pero eso sí, la película con todo y so, es entretenida. Eso no quiere decir que sea buena y que valga la pena verla por cualquier motivo. No creo que sea imprescindible. Pero sí tiene buenos momentos de espectáculo. Como todas las secuencias de lucha armada. Hay muy buenas escenas de acción y la tensión está a la orden. Pero tampoco hay nada del otro mundo, se siente una película atrapada en un estilo que ya no vislumbra, por lo menos en esta ya no, porque en repetidas producciones de cine y televisión como su misma primera parte, “Narcos”, Enemigo de Todos” y varias más hemos visto el mismo tipo de narrativa.

Así que en definitiva, “Sicario: Día del Soldado” es una película donde lo único rescatable es su sentido del entretenimiento, lo cual ya es ventaja, pero que se queda muy corta en otros aspectos más importantes como las actuaciones y el guión acomodado a un discurso forzado para caerle bien a la gente quien ostenta el poder en Estados Unidos. Es de esas películas con un objetivo de difundir un mensaje un tanto erróneo. ¿Cuántas películas que no sabemos son así? probablemente muchas, pero aquí, al ser yo mexicano, me doy cuenta del plan con maña de esta película, que sin duda no atrapa como la original y que quedará en el olvido para siempre.

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