“Silicon Valley, season 4”, risas de geek

Tengo pendientes todavía varias opiniones, sobre todo de series. Muchas de ellas acaban en verano y a veces el tiempo es el mayor impedimento, pero poco a poco me iré poniendo al corriente. Así que aquí les va una de ellas. En ocasiones una serie genera mucho ruido, más del que debería. A veces por su tema, a veces por su forma o a veces por quienes la realizan, pero casi siempre esas series dan nota por detalles sobrevalorados. Otras series al contrario, son tan geniales, pero tan discretas que nadie las pela, ya sea porque su canal de emisión no tiene mucho alcance o por lo que ustedes quieran. “Silicon Valley” es una de ellas, y en su cuarta temporada sigue demostrando que es una de las mejores series de comedia de la actualidad.

La cuarta temporada continúa donde se quedó la anterior entrega, con Richard y sus amigos cambiando por completo el objetivo de su empresa, de ser una plataforma de compresión a pasar a ser una red social de videochat. Hasta ahora los responsables de la serie han situado a los personajes en constantes cambios, especialmente del lado laboral, donde apenas logran financiarse para caer inmediatamente en problemas que causan despidos, bancarrotas y conflictos legales. Lógicamente, todo de una forma muy fresca para que sigan funcionando y nos sigamos preocupando por sus destinos. La cuarta parte no es la excepción, y en 10 capítulos ya hemos visto a los personajes en ocupaciones relámpago, pasando de ser CEO’s a empleados y de ser rivales a ser socios y luego a ser nada.

Al mismo tiempo vamos viendo cómo avanzan los personajes de una forma más personal. Sobre todo en el caso de Richard, quien es el protagonista. Es muy difícil que se logre eso en una serie de comedia, donde los personajes no suelen cambiar tanto para mantener esa esencia que los hace graciosos. De hecho, los personajes secundarios son así, nunca cambian y solamente los vemos yendo de una situación a otra. Pero el personaje de Richard sí va más allá, haciéndose preguntas de lo que quiere ser, de sus sueños y de lo que quiere lograr. Su proceso es lento, si no el cambio sería muy notorio, pero esos pequeños avances hacen que veamos un poco el horizonte del final de la serie necesario para no estancarse.

Sobra decir que la serie sigue estando muy bien escrita y muy bien dirigida. Pero sobre todo los actores siguen estando geniales. Claro que la forma en la que están escritos los personajes ayuda mucho para que estén muy bien, pero es que también la forma en la que se desenvuelven, las miradas o los tonos de voz son geniales para hacer la comedia. Incluso, los actores muy secundarios tienen también grandes momentos. Y lo mejor es que siempre se pasa rápido. El final de temporada sitúa a los personajes en otra posición cuando iniciaron la temporada, lo cual dice mucho sobre el ritmo en que llevan las cosas para no ser monótonos.

Así que en conclusión, la cuarta temporada de “Silicon Valley” es una gran tanda de episodios que sitúa a la serie como una buena joya de la televisión. Así es como deberían de ser los contenidos, especialmente en el caso de la comedia. Aquí es situaciones inteligentes con un buen sentido del humor conjugado a la perfección con la creatividad. Aquí se quiebran la cabeza por innovar. Las salidas fáciles nunca aparecen en esta producción. Todo está muy bien escrito, muy dirigido y muy bien actuado. Sin duda, una de las mejores series de comedia, si no es que la mejor.

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