“Sola contra el Poder”, construyendo con arquetipos

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Las historias parecen tener sus estructuras definidas. Finalmente lo que les da forma están basadas en las vidas humanas, en la historia de nosotros. Siempre nos metemos en problemas que tenemos que resolver y nos encanta lograrlo y aprender alo de ello. Por eso otra cosa que no sea la típica estructura de una historia, (introducción, desarrollo y conclusión) no sé si funcione. Se tienen que cambiar detalles para conseguir un interés, pero hay cosas que en el inconsciente siempre están presentes, como algunos arquetipos. Hay que tener cuidado en su uso para no caer en el forzamiento o en la exageración, cosa que sucede en “Sola contra el Poder” (Miss Sloane), una película entretenida, pero con muchos detalles de fórmula que distraen la atención.

La historia va de Elizabeth Sloane, una lobbyist (como una profesional que defiende una petición particular al gobierno) que hace todo por ganar todos sus casos hasta que un día se mete con alguien muy importante que pone en peligro su carrera y su vida. En el post de los estrenos comenté que me parecía a todas luces una película sobre política, pero de fórmula. Buenos contra malos cerca de la Casa Blanca. Y de hecho lo es. Estamos ante una trama simple en cuanto a desarrollo. No se la complican con discursos que van más allá de ideas básicas sobre la moral y la ética. Al final todo se reduce en “haz las cosas con responsabilidad”. A lo mejor uno puede encontrar subtextos sobre el comportamiento de las personas frías en situaciones delicadas, pero ya cada quién lo interpretará como quiera. Porque no parece que John Madden, el director, vaya encaminando al público hacia un discurso consciente.

Es decir, la película simplemente es un entretenimiento. No uno donde se la pasan haciendo chistes o viajando en situaciones extremas de acción. Obviamente no es esa película. El entretenimiento recae en la intensidad que le meten al tono, en el ritmo que van llevando. Cuentan una historia de fórmula, pero la cuenta de forma emocionante. Madden se limita a llevar a buen puerto la película para no matarnos de aburrimiento, pues de otra forma esto sería un despropósito. También tiene la culpa de que la película sea atractiva la actuación de Jessica Chastain, quien hace suyo el personaje y que prácticamente carga con su interpretación la película. Su personaje es el único que está desarrollado de una forma satisfactoria, por lo cual no es sorprendente que todo el tiempo estemos ante su presencia.

Por lo demás, la película es muy discreta. En realidad no se destaca en nada. Todo parece estar funcionando, pero no hay nada especialmente llamativo que valga la pena destacar, más allá del buen trabajo interpretativo de Chastain. Técnicamente está bien, y en sí todo está correcto. Quizá sea la forma tan convencional y de fórmula de la narración. De hecho, la historia se construye casi en automático. No hay riesgos, no hay nada innovador, no hay creatividad ni originalidad. Es entretenida, pero hasta ahí.

Así que en resumen, “Sola contra el Poder” es una película muy discreta que sigue mucho la fórmula de este tipo de películas. Es precisamente ese seguimiento instructivo que no la hace destacar en cuanto a una propuesta artística. Aunque por ende, han cuidado que la película sea entretenida y hasta emocionante en ciertos momentos. El personaje de Chastain carga con todo y la actriz lo hace bien. En ese sentido está bien, si uno quiere desconectarse del mundo, esta es una opción. Pero si uno busca una obra artística, en esta película no se va a encontrar.

estrella regular

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