“Spider-Man: De Regreso a Casa”, de lo más divertido

Todas las personas tienen virtudes y defectos y, a pesar de que hay mucho talento, todas cometen errores. Pero el respeto se gana cuando se asume el error, cuando se uno se hace responsable y trata de revertirlo. No nada más importa el hecho de reconocer algunos errores, sino de trabajar en cambiar el rumbo. Eso es lo que le pasó a la gente de Sony, que con la franquicia de su Spider-Man iban hacia abajo en vez de mantenerse en el gusto del público. El reboot con Andrew Garfield no mejoró la trilogía de Sam Raimi ni le dio algo diferente. Parecía que se habían acabado las ideas en Sony, y parece que así era, hasta que alguien dijo: “necesitamos ayuda”. La gran idea fue dejar que El Hombre Araña compartiera universo con los superhéroes más exitosos del cine en la actualidad y dejar que el éxito de aquellos contagiara la fortuna que se estaba perdiendo. Justo a tiempo, pues “Spider-Man: De Regreso a Casa” (Spider-Man: Homecoming) conecta muy bien con la esencia del Universo Marvel resultando en una película muy divertida.

La película va de Peter Parker quien después de participar en los eventos que sucedieron en Berlín contados en la última película del Capitán América muere por hacer equipo con los demás Avengers, viendo la oportunidad de su vida cuando descubre los malucos planes de un tipo que se viste de buitre para poder llenarle el ojo a Tony Stark. Si nos ponemos exigentes, nos podemos fijar que la historia es un pretexto para que las cosas funcionen. No hay nada nuevo en el discurso que no nos sepamos de memoria. Al final, todo se trata de salvar al mundo. Pero si observamos los subtextos, ahí es donde las cosas se tornan más interesantes. La película habla de objetivos de vida, de amistad, de compañerismo, de responsabilidad y de confianza. Todo manejado de pasadita y rapidito, pero suficiente para dejar un buen sabor de boca.

Y es que lo que la hace una divertida película es el guión, escrito a seis manos, y el tono impuesto por el director Jon Watts. La película es una comedia, en muchas cosas no se toma tan en serio y por momentos sólo estamos disfrutando de escenas divertidas realizadas para entretener y hacer reír. Pero el tino está en saber cambiar a las partes importantes de forma natural, como en la escena del giro de guión. Mucho también tiene que ver con el encanto de los actores, quienes dan en el clavo con el tono de sus personajes. Tom Holland, el nuevo Spider-Man, está genial, y en general todos están bien puestos para que la película fluya con facilidad.

Además está hecha con una técnica exquisita, de primer mundo. Muy buenos efectos especiales, buena música, buena edición y todo eso. No es que cada una sea excelente, de hecho ninguna película de Marvel puede decir eso, pero en conjunto todo funciona correctamente, entonces está bien. Lo hecho por Jon Watts es destacable, para que esa visión suya funcionara tuvo que ganarse a medio mundo. Ahora, quién sabe cuánto de eso fue también por culpa de los productores que están detrás, pero sin duda dieron con el tono correcto.

Así que sin más, “Spider-Man: De Regreso a Casa” es una película sumamente divertida, más que la segunda de los Guardianes de la Galaxia , sin duda. No es que por fin le dieron un cambio de imagen al personaje, como si las anteriores películas, especialmente las de Tobey Maguire fueran malas, sino que con las herramientas que tuvieron a la mesa le dieron en el tono correcto. Sony hizo lo correcto, por lo menos en lo creativo al juntarse con Marvel, veremos si esto da pie a que otros personajes que no puedan compartir universo por temas de derechos tengan la oportunidad de hacerlo. Las cosas tienen que evolucionar hacia caminos donde el más beneficiado sea la gente.

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