“Stranger Things, season 1”, ambiente ochentero

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La nostalgia sabe muy bien. Creo que cuando uno mira hacia atrás, recordando lo que ya no es, extraña las cosas buenas que dejaron ciertos aspectos de la vida. Gente de mi edad ya no se esconde al decir que sigue siendo un fan de Dragon Ball, siendo su argumento para no ser catalogado como un freak el estandarte de la nostalgia. Lo mismo sucede con las nuevas versiones de Power Rangers y Tortugas Ninja, o cuando en su momento salieron las películas de Transformers. La serie que ahora nos ocupa se agarra de eso, de la nostalgia. “Stranger Things” es una serie que emula muy bien la ambientación de misterios y aventuras desde un punto de vista muy ochentero.

Al ver la serie uno no deja recordar películas que salieron en ese entonces. Los ochentas era una época donde el cine experimentaba con el tipo de entretenimiento creado por Steven Spielberg, George Lucas, Brian de Palma, James Cameron, entre otros, que aún sigue marcando la estructura del cine comercial actual. Cualquier idea coqueta tenía su arrastre, pues raramente se habían visto películas bien producidas con el único objetivo de entretener. Y si bien era un cine más superficial o “inocente” por decirlo de alguna manera, su buena calidad radicaba en la autenticidad del relato. No era un cine para ver si pega, era un cine muy bien pensado.

Esos elementos ochenteros que de alguna manera dieron con la estructura de ese tipo de entretenimiento se perciben en la serie. Es una serie de aventuras, donde un grupo de niños aventureros de un pueblo donde generalmente no pasa nada se embarca en un gran viaje de misterios y secretos. Esos niños están basados en el grupo que sale en “E. T.” o pueden ser “Los Goonies”. Hay un ser extraño que deben cuidar, pues el gobierno lo quiere tener en sus manos para sus experimentos, como en “E. T.”; hasta hay una persecución donde los niños van en bicicleta y ese ser extraño hace cosas mágicas… como en “E. T.”. Sí, son muchas referencias a la película de Spielberg, pero también las hay a los relatos de Stephen King, como “Eso” (It) y al cine de John Carpenter. Incluso, hay subtramas de adolescentes muy a la John Hughes que por ahí también aparecen. La serie está plagada de referencias a ese tipo de entretenimiento, uno que a estas alturas nos genera nostalgia y, por ende, un mejor conocimiento sobre la esencia a la que estamos parados. Pero tampoco hay que ser hipnotizados, ese tipo de elementos hacen que la serie no sea tan original.

No me malinterpreten. Yo disfruté mucho la serie. Creo que es una serie bien escrita, con un ritmo destacable. Bien actuada, con los personajes bien desarrollados y la acción correcta. Dura lo adecuado, con 8 capítulos muy bien construidos. Todo muy bien. Pero no deja de haber esa sensación de que todo ya lo vimos en algún momento y en alguna película ochentera. Hay esa sensación de falta de originalidad y falta de propuesta artística propositiva. Sí, la propuesta era regresar a los ochenta, pero no hay nada que combinara con lo que se hace actualmente (más allá de esos monstruos hechos con un muy malo CGI), algo que en varios años estoy seguro que será nostálgico para las nuevas generaciones. No hay nada innovador. Eso hace que la serie hasta cierto punto sea predecible.

Quizá parezca que no me haya gustado, pero sí. A lo que quiero llegar es que la primera temporada de “Stranger Things”, más que un legado hacia el futuro, cosa que yo admiro más, es un homenaje al entretenimiento de los 80. Es como si ahora me pusiera a jugar el primer Nintendo, lo cual sí es entretenido, pero no es nuevo ni potencial para el futuro. Es como si yo manejara un auto clásico, que sí me veo bien, pero no conduzco algo trascendente en el tiempo. Es eso, pero de todas formas es un gran pasatiempo, una muy buena serie para ver en estos tiempos donde se supone hay más tiempo de ocio, así que disfrútenla recordando viejos tiempos.

estrella buena

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