“Suborbicon: Bienvenidos al Paraíso”, la mezcla sale rara

By November 25, 2017 Críticas No Comments

Lo bueno del arte es que en todas las disciplinas hay mucho espacio para la creatividad. Evidentemente, su esencia parte de la originalidad para conectar con el público de una forma fresca y hasta sorpresiva. Pero no se tiene que confundir con que el arte invite a cierta anarquía donde cualquier cosa pueda formar parte de ella. El arte, a pesar de ser una fuente de la creatividad, tiene sus reglas. Y en el cine, con sus géneros que delimitan ciertas características audiovisuales y narrativas, no es la excepción. Por eso, si uno quiere realizar una comedia negra rozando el absurdo, pues tiene que nadar en los tonos correspondientes para que todo funcione. Eso es algo que George Clooney no logra alcanzar, haciendo de “Suborbicon: Bienvenidos al Paraíso” (Suborbicon) una película que falla en sus intenciones.

La historia va de un matrimonio perfecto que vive en Suborbicon, un lugar donde la vida es muy tranquila y blanca, cuando un día entran a robar a su casa y a lado llegan a vivir unos negros, haciendo de la vida en ese lugar una locura. El guión es de los Hermanos Coen, quienes anteriormente han realizado muchas películas de ese tono, la comedia negra. No en balde, son los mejores en el género con joyas como “Fargo” (1996) entre otras del mismo estilo. Aquí le dan un guión no tan inspirado, o por lo menos no tan aprovechado, a George Clooney, que como director ha hecho cosas interesantes, más nunca trascendentes. El guión parece que quiere contar muchas cosas, pero nunca concreta nada gracias al desgano de Clooney.

Y es que la película quiere tirarle al discurso del racismo, con un marcado contraste en la conducta de los personajes antes y después de cuando los negros llegan a vivir ahí. Pero aún cuando todavía no logra solidificar esa trama, Clooney se mete en otros asuntos con toques de misterio y crimen con el matrimonio interpretado por Matt Damon y Julianne Moore. Y luego regresa, y luego otra vez se va, y al final el resultado no es otro que un desmadre narrativo y hasta tonal que no deja satisfecho a nadie. Y es que si quisiéramos encontrar un problema que englobe todo eso sería la falta de pericia de Clooney, quien por momentos trata de emular la dirección de los Coen, pero al mismo tiempo quiere hacer algo suyo que empatado con lo otro no funciona en conjunto.

No sé si el guión tenga que ver con tal enrollo, pero creo que con un persona más inspirada detrás de cámaras, con un enfoque más nítido tanto del discurso como de la narrativa, la película pudo haber sido más redonda de lo que resulta ser. Al final te puedes quedar con algunos elementos que funcionan individualmente como las actuaciones, o alguna que otra escena, pero en conjunto esos elementos no pudieron mostrar una cara más coherente.

Como resultado, “Suborbicon: Bienvenidos al Paraíso” es una película que cae en la mediocridad gracias al falso equilibrio de sus aspiraciones y objetivos. Estos tienen que ver con un discurso antirracial, muy en boga por Trump, y otro discurso también satírico sobre la doble moral de la sociedad estadounidense. El problema es que todos estos discursos son mostrados apenas bien amarrados en un narrativa que desconcierta, y que a la postre genera un desorden audiovisual. George Clooney demuestra que como director tampoco es un artista que tenga mucha voz, o por lo menos que esa voz todavía no la ha encontrado, resultando ser su película una obra ramplona.

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