“The Handmaid’s Tale, season 1”, el fanatismo verdadero

La competencia de los servicios de streaming están a todo lo que da. Y eso que todavía no se ha visto el máximo potencial. No hablemos que Blim o Claro Video son competencia de Netflix, porque no lo son, pues para competir se necesita estar en la arena global, una zona que los servicios mexicanos están a años luz de alcanzar. Hay que hablar de las cosas que hacen para darse con todo la HBO, Hulu, Netflix y Amazon Premium, siendo Hulu la única que no tiene servicio más allá de las fronteras estadounidenses. Sus proyectos a veces llegan a México y a veces no, y si sí lo hacen en algunos canales de cable. Lo que sea es bueno, pues es llamativo algunas cosas que hacen, y su nueva serie que está nominada al Emmy sí que vale la pena. “The Handmaid’s Tale” te sitúa en una sociedad donde el fanatismo absurdo ha ganado la partida.

La serie está adaptada de la novela homónima de 1985 y cuenta la historia de June, una chica fértil que es utilizada contra su voluntad con el único propósito de dar a luz al hijo de un matrimonio de clase alta que no puede, pues muchas mujeres ya no son capaces de procrear. Todo esto en un marco donde ha habido un cambio de régimen en Estados Unidos, pasando de una “democracia” a una teocracia fanática donde las libertades, especialmente para las mujeres, están muy restringidas. Es interesante cómo la serie se da el tiempo de describir el nuevo mundo o esa realidad alternativa, muy influida por las costumbres del Siglo XVIII, con leyes donde lo más importante es que tienen la más mínima noción de justicia y libertad. La serie muestra todo eso de forma muy llamativa.

El personaje de June está tratando de sobrevivir manteniendo una personalidad muy discreta. A través de flashback vemos su anterior vida, cuando las cosas todavía no estaban patas arriba, mostrando su verdadera personalidad, más extrovertida, más risueña. Cambia el régimen y cambian las personas, ahora es una mujer temerosa, resignada, pero con una ligera esperanza de que las cosas vuelvan a estar como antes o por lo menos que mejoren. Gran trabajo de la actriz Elisabeth Moss para representar todas las capas de su personaje, al igual que los demás integrantes del reparto. Hay algunos que están en plan inflexible, sobre todo los villanos, pero funcionan para que Moss pueda brillar más.

Lo que me gusta mucho de esta serie es que visualmente es muy notoria. Se nota que hay una preocupación por las formas. No es espectacular por el mismo tono de la serie, pero la forma en que la fotografía, la música y hasta la edición están hechos demuestra la voluntad de ofrecer algo diferente y de buen gusto. Porque no sé ustedes, pero es un agasajo disfrutar de sus imágenes, por más locas que estén. Incluso, el pulso narrativo en ocasiones es llamativo, destacándose en secuencias que en un principio no importarían, haciéndolas más impregnantes en el ojo del espectador.

Quizá no sea una excelente serie, a lo mejor le falta ese toque de rigor ínfimo para hacerla muy perfecta, pero sin duda “The Handmaid’s Tale” es una gran opción en la televisión. Menciono lo anterior porque no me conmovió, quizá yo no formaba parte de su gran público. A lo mejor también por su tono pausado, esperando algo con más tensión. Pero reconozco sus muchas virtudes que la hacen superior a muchas, muchas series de la actualidad. Sin duda es una serie que todavía puede mejorar mucha, tiene el potencial, y si lo hace, será una de las más grandes.

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