“The Keepers”, mostrando lo indefendible

Desde hace ya muchos años, las series documentales de casos de crímenes han tenido mucho éxito. A veces son casos por capítulo o casos por temporada, pero siempre han sido de mucho interés para el público. Finalmente, son historias que llevan el morbo en sus entrañas. Crímenes no resueltos, misterios por todos lados… también es difícil dar con una historia cuando pareciera que no se tiene el final. Pero muchas veces hay otras maneras de cerrar y concluir en algo. Eso es lo que pasa con “The Keepers”, una serie documental interesante que pareciera dejar todo abierto.

La serie comienza con el caso del asesinato de la monja Cathy Cesnik en 1969 en Baltimore, un crimen que a día de hoy no se ha resuelto. Pero en aras de buscar más información en la investigación, es inevitable no entrar al caso de abuso sexual contra menores por parte de varios sacerdotes que laboraban en una escuela donde también lo hacía la monja Cathy. La serie va paso a pasito, quizá tomándose mucho el tiempo con entrevistas para ondear en el problema y vincular ambos casos, pues todo parece indicar que sí van conectados. El problema es que, como en la misma serie se dice, las acusaciones y las pruebas no pasan más allá de las palabras, por lo que la narrativa se vuelve un poco monótona con tanta entrevista.

No es que las entrevistas estén mal, pero son demasiadas para una historia que tampoco se expande mucho. Es decir, todo está muy bien planteado, sabemos quienes son los personajes, el contexto y todo eso, pero pareciera que con tal de rellenar los capítulos terminan por ser muy repetitivos. Esta historia pudo ser perfecta para una película documental, porque sí se nota un alargamiento. Para avanzar en algún punto de inflexión, nos tenemos que chutar todo un capítulo que repite el argumento una y otra vez. Eso cansa un poco.

Sin embargo, tiene tal importancia lo cuentan, la historia, que la parte narrativa (que sí tiene su importancia) queda a un segundo plano. Yo seguí al final por lo interesante que es todo. Por cómo están involucrados instituciones, corporaciones, personas, familias, sociedad, etc. en un asunto tan complejo, pero tan éticamente sujeto a la bajeza. Cómo el poder también puede ser un vicio y una especie de escudo cuando las cosas salen mal, y cómo es tan difícil luchar contra el dinero y la manipulación. En ese sentido, la serie vale mucho la pena y sí merece ser discutida.

Así que en resumen, “The Keepers” es una buena serie documental, más por lo que cuenta que por cómo lo cuenta. Estamos ante una historia importante, interesante e impactante que merece ser vista y darse a conocer. Te deja pensando en muchas cosas. Pero quizá la serie se ve entorpecida por la forma en contar la historia. Es un poco repetitiva, un poco monótona con tanta entrevista. En ese sentido no llega a la maestría que sí hizo “Making a Murderer”, pero de todas formas, vale mucho la pena verla.

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