“The Post: Los Oscuros Archivos del Pentágono”, la libertad no se deja

By February 3, 2018 Críticas No Comments

Allá por los años 60 y 70, las viejas glorias de la dirección cinematográfica estaban dando sus últimas obras. Unos terminaron por retirarse, a sabiendas que la industria cinematográfica estaba cambiando, cuando aún tenían fuerza para seguir trabajando. Pero es que los nuevos directores, influenciados muchos de ellos por un tipo de cine más tangible, comenzaban a ganar terreno no sólo con los estudios, sino con la industria en general. Los Oscares ya no eran para Hitchcock o Wilder, sino para Coppola o Nichols.

Y de esa generación importante de nuevos cineastas el que más brilló fue, sin duda, Steven Spielberg, quizá el único junto con Scorsese, que todavía puede levantar proyectos hoy en día que llamen la atención. Pero el tiempo sigue su marcha, y esos nuevos cineastas ahora se han convertido en la vieja gloria, para dar paso a gente como Nolan, Chazelle o Iñárritu. Y se refleja en su cine. Pues la nueva película de Steven Spielberg, “The Post: Los Oscuros Archivos del Pentágono” (The Post) camina por una narrativa clásica que no deja espacio a una propuesta vanguardista.

La película está basada en hechos reales y cuenta la historia cuando son filtrados unos documentos ultrasecretos del pentágono que detallan situaciones oscuras que desenmascaran las verdaderas intenciones del gobierno en la Guerra de Vietnam a la prensa, primero al New York Times y luego al Washington Post. La cosa aquí es qué hacer con esos documentos, darlos a conocer y publicar la verdad amparados por la libertad de expresión que tanto presumen o quedarse callados por temor a una fuerte represalia del gobierno. Por supuesto, Steven Spielberg necesitaba un guión que se decantara por un lado, y hace de esta película un vehículo para montar posturas lo suficientemente claras como para que no haya dudas, y creo que ahí peca de más.

No es que necesitáramos una película que sea más objetiva, que presenta los hechos y deja al público sacar sus propias conclusiones. Spielberg no te da a escoger, e inmediatamente apunta a que la mejor opción es la de publicar los archivos, pues eso representa valentía, coraje y libertad, valores tan estadounidenses que nublan un poco la esencia universal de la historia. Sucede un poco como pasó con “Rescatando al Soldado Ryan” (Saving Private Ryan, 1998) toda una cátedra de narrativa cinematográfica, pero con una alta dosis de valores estadounidenses que empañaron la tesis y su valor como obra cinematográfica universal. Y es que un narrador no debería ponerse la camiseta de una nación, sino de la humanidad, y aunque finalmente tiene buenas intenciones y la justicia con los protagonistas se hace presente, es inevitable no quejarse por esa alta dosis de patriotismo estadounidense que mucho daño le hace a su propio cine.

Por supuesto, esta apreciación se basa en mi concepto global del cine, de lo que tiene que representarse en pantalla, que no es otra cosa más que un personaje principal en un conflicto básico universal, y no un personaje que luche por valores nacionales. Ahora bien, eso no quita que el talento y la capacidad para llevarnos de principio a fin por un viaje de lo más entretenido, a pesar de que la película juega con los acontecimientos históricos, tenga que ser rebajado. Las actuaciones son muy buenas de prácticamente todos, especialmente en el caso de Meryl Streep y Tom Hanks, que como siempre están bien. No tienen a lo mejor esas escenas memorables, pero cumplen muy correctamente. Y en general ves que todo está muy bien hecho, la recreación de la ambientación, la fotografía, el vestuario, la música. Todo en orden.

Así que sin más, “The Post: Los Oscuros Archivos del Pentágono” es una película decente de Steven Spielberg. Pero pareciera que, como en su momento sucedió con aquellos viejos directores que se les estaba acabando la carrera en los 60 y 70, narrativamente ya no tiene mucho que contar. No vemos nada nuevo ni nada que el mismo Spielberg haya hecho antes. Por supuesto que todo está muy bien, y la calidad de todo el talento involucrado es elevadísimo, pero falta esa sensación de ver algo asombroso, algo inolvidable. Y no, lo que tenemos es una película muy correcta, eso sí, muy bien hecha, pero que no raya en la excelencia. De todas formas, muy recomendable.

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