“The Walking Dead, season 7”, alargando y alargando

El final de la sexta temporada quedó con un cliffhanger muy efectivo. Jugaban con nosotros, haciéndonos esperar unos meses para terminar con la intriga. Sucedió el alivio y las cosas poco a poco terminaron por retroceder. Esta serie ha pasado por varias etapas, unas con mejor fortuna que otras, pero siempre muy identificables. Es decir, por ejemplo, la temporada 2 fue mala, pero su conflicto era luchar contra los zombies. Luego cambia en la 3 y 4 cuando tenían que pelear contra gente muy malvada. Llegando a la tanda 7 nos volvemos a encontrar otra vez con algunos conflictos que ya habíamos visto en la 3 y en la 4, por lo que una de dos, o tenía que pasar rápido o de una forma muy diferente. Pues ni una ni otra, pues la séptima temporada de “The Walking Dead” ha servido para estirar un chicle ya muy masticado.

Es la temporada de la amenaza de Los Salvadores. Rick y sus amigos, en la primera parte, tienen que obedecer y hacer todo lo que pide Negan, y en la segunda parte agarran valor y se preparan la batalla final. Se notó mucho que hubo mucho material de relleno, pues la anécdota no era para una temporada completa. Si acaso una mitad de temporada, pero yo creo que hasta menos. Sin embargo, los responsables de la serie le dan toda la temporada para solucionar ese problema de Negan poniendo las cosas en su posición para que estalle hacia el capítulo final. Trucos, pero se entiende.

Y aquí llega la decepción. No sólo no terminaron con la trama de Negan, sino que la octava temporada amenaza con ser más grande en ese sentido. Ya por favor. No es que no me guste cómo mata Negan a la gente, simplemente que estamos ante una repetición de conflictos, cada vez menos creativos. Eso hace de menor calidad el producto y, por consecuencia, disminuye el interés. ¿Chutarme más episodios hasta que acaben con Negan? Rick lo quiere matar, lo más seguro es que sí porque es lo que siempre pasa, el bien triunfando sobre el mal. Entonces por qué alargar ese momento, por qué no hacerlo en ese último capítulo. Lo que me da es una sensación de alargar el conflicto lo más que se pueda para seguir explotando la marca. Ya estamos viendo consecuencias que tienen que ver más con la parte comercial que con la artística. Hay un desbalance entre negocio y arte que le está haciendo daño al producto.

Así que sin más, esta séptima temporada de “The Walking Dead” me ha sabido a poco. No veo un progreso de personajes, ni siquiera cuando hay capítulos dedicados a alguno exclusivamente. Por ejemplo, el episodio donde Tara encuentra a las mujeres luchonas de la playa sólo sirve para explicar en otro capítulo cómo obtuvieron armas. ¿Un capítulo completo sólo para explicar un secuencia? Eso me suena a relleno. De hecho, creo que tampoco hay progreso de los detalles técnicos, incluso unos efectos van a peor como esa toma fea del venado en la feria abandonada. Esperemos que la serie llegue a su final pronto, pues ya está en una etapa en que cualquier alargue ya no sirve para mucho.

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