“Tuya, Mía… te la Presto”, un robo si pagas por verla

By March 25, 2018 Críticas No Comments

Cuando uno ve una película y se siente estafado por la pobre calidad del cual fue testigo, uno siempre piensa en su dinero. Por supuesto, también habría que pensar en el tiempo que gastamos en verla y, si me apuran, en el intelecto desperdiciado porque quieran o no, entre más pobre sea el contenido más mensos quedamos. Y no es que suceda todo el tiempo, a veces vemos películas malas porque queremos, porque sabemos a dónde vamos a parar y nuestra disposición de alguna manera nos protege, como cuando vemos las de “Sharknado” o similares. El problema, gran problema, es cuando nos quieren vender algo como bueno, pero que en realidad está podrido por todos lados, y en México les encanta andar con esas cosas. “Tuya, Mía… te la Presto” es el ejemplo cuando el cine toca lo más bajo.

La premisa, que quizá sea lo único decente (pero obviamente desaprovechado), va de Mariano Cárdenas que es fanático de la selección mexicana de futbol y que cuando ésta juega en el Azteca nunca pierde cuando él va. Mariano apuesta la casa en la que vive muy seguro de que va a ganar, pero el día que van a tener un partido contra Estados Unidos, a Mariano se le muere su tío y tiene que estar en el funeral, por lo que no podría asistir, haciendo lo imposible por llegar al partido y así ganar la apuesta. Como casi siempre sucede, el argumento da para algo digno de ser contado. Pero aquí no logran hacer nada bueno gracias a una serie de errores garrafales que tiran por la borda cualquier intento de hacer algo productivo.

El guión es pésimo, pero pésimo. De entrada la estructura, mal llevada y mal articulada, con un final terrible que nos hace preguntarnos para qué tanto problema si al final no iba a importar. Los diálogos también están gachísimos, con chistes sin humor, con situaciones inverosímiles y que muchas veces no vienen al caso. Pero creo que el principal problema, si no es que lo demás ya degrada la calidad, es el tipo de protagonista que se marca Adrián Uribe. Junto con Omar Chaparro en los últimos años (sólo que éste ha sido toda la vida), Uribe es el “comediante” más sobrevalorado de la televisión mexicana. Su humor es corriente, vulgar y tonto. Pero como es cine, se queda entre el “Vítor” y una mala copia (de la por sí ya mala) de algún personaje machista del cine de ficheras. Su personaje de entrada no es carismático, ya de ahí no conectamos en ningún momento, pero aparte es necio, machista, corriente, asqueroso y ojete. No está mal que en una película el protagonista sea así siempre y cuando haya algo de luz que haga revertir su personalidad hacia algo decente, con valores y ética de primera. Aquí eso no sucede, haciendo bajezas todo el tiempo.

Probablemente eso es lo peor de la película; y en serio ¿aún así quieren ver eso? porque hay gente que le vale ya que le encanta ese humor ramplero, pero es que además no tiene ningún valor de producción en ningún lado. Técnicamente es deplorable, con una fotografía de videohome barato, un ritmo de edición torpe que acelera y desacelera sin motivo, y un uso musical de pena ajena, como si un niño de los años 50 lo hubiera hecho, en serio. No, en serio, esta película no merece siquiera ser estrenada, pero pues ya que. Y ni qué decir de las pobres actuaciones de todo mundo, las faltas de continuidad y la pobreza escénica y de producción.

Lamentablemente, “Tuya, Mía… te la apuesto” es una de las peores películas que se han estrenado en los últimos años. No sé si sea de las peores películas que se han hecho en el cine mexicano, pero de las que he visto sí; por lo menos de las que se estrenan en salas comerciales, porque si ustedes supieran la cantidad de mugrero cinematográfico que se hace en México y que gracias a la vida no se estrenan, les daría un ataque, en serio. Con un desastre de guión donde todo está mal hilvanado, con una trama que no se desarrolla, con un protagonista que te cae gordo, con malas actuaciones, con una mala realización al no representar una comedia y con una técnica de pena ajena; sin duda, esta película merece ser olvidada por completo.

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