“Un Lugar en Silencio”, misión cumplida

By April 15, 2018 Críticas No Comments

En repetidas ocasiones he mencionado que las películas siempre se considerarán buenas si logran su objetivo. Su propio objetivo. Es decir, si una película se vende como una comedia es necesario que tenga un buen sentido del humor que contagie al público para ser considerada buena; si no da risa pues resulta ser mala. Pasa con todos los géneros, si una película se vende como épica, tiene que serlo; si una película se vende como dramática lacrimógena, tiene que serlo; y si una película se vende como terror, tiene que dar miedo. Cuántos años de cine han pasado y todavía siguen habiendo películas malas porque no cumplen su objetivo. No es el caso de “Un Lugar en Silencio” (A Quiet Place), una película muy creativa para dar miedo al público.

La película va de una familia en un lugar apocalíptico donde tienen que hacer el menor ruido posible si no quieren morir, pues unas criaturas extraterrestres asesinas ciegas pueden detectar el sonido a mucha distancia y detectarlos. La premisa es muy simple, pero eso no tiene que ver con la calidad final de la película. De hecho, esa simplicidad ayuda a que la película se enfoque por completo en la trama principal y mantenga la atención del público en todo momento. Además, aunque la premisa es simple, tiene una idea creativa y original. Muchos monstruos hemos visto, y cada vez que hay uno nuevo toma muchos elementos de otros sin que haya espacio para la frescura. Aquí sí se da eso y da pie a una serie de normas argumentales que los personajes tienen que hacer y que a nosotros nos queda muy claro, y que resulta novedoso.

Asimismo, el buen guión es usado con responsabilidad por John Krasinski, quien dirige, co-escribe y actúa la película. Como director, Krasinski utiliza las herramientas que el género de terror tiene para crear un mayor efecto en su objetivo. Se ayuda de la parte argumental sobre el silencio para crear demasiado suspenso y tensión. Quizá algún otro director no se hubiera arriesgado y hubiera optado por otro enfoque diferente, donde tenga que hacer ruido para “despertar” al espectador, pero es que es en la dirección escénica donde encontramos elementos que cautivan con demasía. Y si bien casi toda la película se cuenta de forma visual, nunca deja de lado la posibilidad del sonido aunque esta no sea rimbombante. Esta película es un ejemplo de cómo la utilización adecuada de todos los elementos cinematográficos en conjunto pueden formar una obra especial.

Y cuando uno como director tiene en claro cómo va a funcionar la narrativa, cómo se va a interactuar con el público, es más controlable el proceso creativo. Por eso también hay muy buenas actuaciones, empezando por él y por Emily Blunt, y por supuesto los niños. El diseño de audio evidentemente es genial. La fotografía es correcta, el diseño de producción también; al final todo fluye en el mismo canal porque desde el principio el proyecto iba encaminado hacia un único objetivo que se ve cumplido.

Sin duda, “Un Lugar en Silencio” es una de las mejores películas que llevamos en el año. No es quizá tampoco una obra maestra, por ahí tiene sus cositas que pudieron ser diferentes o sus descuidos argumentales, pero nada para perjudicar su calidad en esencia. No tiene por ejemplo esa profundidad en el discurso que sí tiene “¡Huye!” (Get Out, Jordan Peele, 2017) con todo eso del racismo, pero sí que con todo lo que es cumple su objetivo, que no es otro que entretener y asustar de una forma fresca, creativa y original. Sin duda, para considerarla como una de las mejores películas del año.

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