“Unbreakable Kimmy Schmidt, season 3”, sigue el humor

Me gusta cuando buenas series llegan a una tercera o cuarta temporada porque generalmente tienen todo su tono dominado, todos los personajes bien definidos y manteniéndose dentro del argumento establecido desde el principio. Es aquí cuando se debe de definir el futuro, quizá empezar a cerrar cosas para un digno final o reinventarse por completo para seguir continuando con más temporadas. Por lo pronto, esta sitcom de Netflix está en su mejor momento y eso se nota. La tercera temporada de “Unbreakable Kimmy Schmidt” continúa con los sucesos divertidos de los personajes con una mayor dominación del asunto.

Esta tercera temporada comienza con una Kimmy decidida a ir a la universidad para estar mejor preparada ante las cosas de la vida, pero asuntos pendientes con su secuestrador que está en la cárcel la fastidian. Titus sigue buscando el éxito con sus cosas, al igual que Lillian y Jacqueline quienes tienen su propia lucha civil que enfrentar. En ese sentido, la serie se sitúa como una total sitcom donde, si bien hay tramas que van más allá de cada capítulo, los personajes se enfrentan a situaciones que los pondrán a prueba. Lo cual me parece acertado, aunque sea un poco de fórmula. Pero vuelvo a lo mismo, esta serie está en una etapa en donde se siente más centrada y segura de sí misma, aún repitiendo esquemas.

Las actuaciones siguen estando muy bien. Es evidente que el tono de la serie es muy exagerado. La caricatura está presente en todo momento. Quizá sí se pasan un poco con eso, cada vez Titus es más jota en un sentido de parodia y Kimmy con más gestos espontáneos, como si de una caricatura se tratara. Entiendo que ese es el tono y creo que a partir de ahí arman todo, pero creo que en ciertas ocasiones se pasan un poquito. Pero nada grave como para no gustar, pero sí es cierto que si no se ponen las pilas más adelante, un forzamiento se va a notar mucho más y va a molestar más.

Así que sin nada más que agregar, la tercera temporada de “Unbreakable Kimmy Schmidt” sigue manteniendo esa buena calidad. Ya no tiene el factor sorpresa, por lo que igual y ya no enamora tanto, pero sigue teniendo muy buenos momentos. La calidad ahí está y lo vemos en sus guiones, en sus actuaciones y en la realización. Cada vez más se atreven a hacer cositas, pero también se siente un poco forzado, en el sentido de querer hacer reír a costa de lo que sea… y por ahí no pueden seguir, así que todavía están a tiempo de no atravesar esa línea. Pero afortunadamente la serie funciona.

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