“Vive por mí”, la obligación de donar

Hay muchas campañas para hacer el bien. Muchas de estas se enfocan en algo particular, casi como los géneros del cine, con elementos muy específicos que las identifican. Por ejemplo, alguien será mejor escuchado si se clava en una campaña en pro de la adopción de perros que en pedir a los cuatro vientos que seas bueno en todos los aspectos de tu vida. Muchas de esas campañas tienen al cine como medio. Algunas funcionan y otras no, muchas veces gracias a las formas con las que proceden. A lo mejor si no se es nada discreto no se logra tal efecto, pues el público va por una historia, no para que le rueguen descaradamente. Es el problema con “Vive por mí”, una película que busca de forma explícita por todos lados que te llegue su mensaje, descuidando lo verdaderamente importante que es su historia.

La película va de tres personas que esperan un trasplante de riñón cuando reciben la llamada al mismo tiempo diciéndoles que ya les toca operación, y a partir de ahí se conocen y sus vidas se entrelazan, por lo que las reflexiones sobre sus vidas y sus relaciones aparecerán en todo momento. No es por nada, pero es una de las premisas más aburridas que he leído. Por supuesto, el gusto se rompe en géneros y diría también que en experiencias. Para una persona que ha vivido o ha estado cerca de eso podría ser muy interesante, pero la película no ofrece nada revelador para la persona común y corriente. Un gran defecto, pues a todas luces se nota cómo esta película de un tal Chema de la Peña vive preocupada más por el mensaje, por el discurso, que por el camino para que ese tema llegue al corazón de la gente, que es lo que pretende.

Y ustedes dirán, qué no es mejor que la película tenga un mensaje claro, y qué mejor que sea uno donde invite a la gente a donar sus órganos, o por lo menos a ser más conscientes sobre ese tema. Por supuesto, pero no de la forma en que se plantea el guión. Seguramente pensaron, cómo vamos a motivar a la gente para ese tema… “¡Pues con un súper melodrama!” El problema es que la historia está muy garigoleada, con muchos personajes que no sirven para mucho más que para decir unas cuantas puntadas reflexivas, pero al mismo tiempo cursis, resultando en situaciones un tanto inverosímiles, incluso para lo que están contando. Todo lo que sale es gracias a la poca creatividad para crear conflictos interesantes y fuertes, estando el melodrama lleno de filosofías gratuitas que llenan de paja el mensaje. Sí, ya sabemos que es mejor donar para salvar que no hacerlo, no se tiene que ser tan repetitivo en el mensaje ¡Dios!

Teniendo un guión mediocre, es comprensible que la dirección también lo sea. Nada relevante en ese sentido. Escenas donde las actuaciones, quizá por su sentido de exaltar los dolores interiores de sus personajes, pueden alcanzar cierta conexión con el público se diluyen en una mediocre capacidad técnica. La pobre fotografía, la pobre edición, la pobre música y, claro está como en la mayoría de las películas mexicanas, el pobre diseño sonoro no ayudan en nada para tener por lo menos una película decente en su envoltura. Siendo pobres no por su poca factura económica, sino por su falta de creatividad para ser una buena propuesta cinematográfica.

Así que sin más, “Vive por mí” es una película muy, pero muy enfocada en el mensaje. No puedes terminar de verla y no saber a venía todo eso. Hasta ponen información de donación de órganos. El mensaje es muy claro, y creo que esa fue la concepción para armar todo el número. El problema es que fue tanto el enfoque al tema, que desequilibró la forma para lograr su divulgación. El cine no nada más sirve como medio de comunicación masivo, sino como un espectáculo donde en su arte tiene que haber espacio para el entretenimiento. Hay muy poco de eso en esta película, resultando en una mediocre forma para conectarnos a una historia.

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