“Westworld, season 2”, la rebelión de las máquinas

Luego luego me acordé de la tercera película de la saga Terminator cuando escribí el título de este post y tengo que decir que esta es mucho mejor llevada que esa película fallida. Pero en fin. HBO estrena el próximo año la última temporada de “Game of Thrones” y se supone que quiere una nueva serie que dé de qué hablar. Su principal apuesta es esta, pero creo que poco tiene que ver, aunque las ambiciones la ponen en otro nivel. Si bien la factura técnica, pero especialmente la capacidad de los actores para encontrar cosas interesantes en poco espacio dramático, hacen de esta serie algo hipnótica, no parece ser el fenómeno de masas que esperaban conseguir. Y es que la segunda temporada de “Westworld” continúa de cierta forma una narrativa pausada que se ve mejorada cuando se sueltan más.

La segunda entrega continúa donde se quedó la primera, con el inicio de la rebelión liderada por Dolores y Maeve en contra de los humanos quienes trabajan en el parque temático de Westworld. Esta entrega se vuelve interesante porque cambia en cierta medida las estructuras argumentales de la primera en el sentido de que estamos viendo algo más tenso y, por ende, algo diferente a lo mostrado en la primera temporada. Es el hecho de ver una rebelión como tal y no una interacción entre humanos y robots, cambian las tramas y la serie se renueva. Sin embargo, por lo menos en los primero 5 capítulos de esta nueva temporada se siente todavía ese apego a la calma, a las secuencias donde la parte filósofa trata de adquirir mayor relevancia que la dramática, y en ese sentido es donde la serie no resulta redonda.

La serie es difícil porque es muy ambiciosa en cuanto a su discurso. De hecho, el ritmo es muy lento en ocasiones y eso se refleja luego en las interacciones de los personajes. Ya saben, todo es muy calmado y apenas unas frases son pronunciadas por algún personaje para señalar alguna idea, en vez de una interacción quizá más común, pero apegada a la realidad. ¿Por qué todo tiene que ser frases como “La vida no es un camino… es un derecho”? Son esa clase de cosas que hacen denso el visionado. Afortunadamente hacia la segunda mitad de la temporada las cosas empiezan a mejorar especialmente por el aceleramiento de las tramas, haciendo que vayan más al grano y dejen de hablar de cosas filosóficas o mundanas que no llevan a nada.

Sin duda, “Westworld” es una de las series más interesantes de la actualidad, pero tienen que darse cuenta que no van a ningún lado si en varios capítulos se detienen a platicar con los personajes y a pensar y todo eso. La serie es más disfrutables cuando hay misiones, motivaciones, conflictos… Y también es mejor cuando todo eso lo unen en algo común que tenga sentido. Hacia el final vemos eso, y resulta muy disfrutable, pero tardaron en conseguirlo. Ojalá en la próxima temporada resuelvan esos aspectos, porque esta serie da para mucho, mucho más.

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